“El objetivo es disfrutar con lo que hacemos y si aprendemos, eso ya es un triunfo”

Ana Martínez nació en Tenerife pero con 13 años se vino a Málaga. Cuando era estudiante universitaria de Química ya tenía claro que quería dedicarse a la docencia, aunque también estuvo tentada por trabajar en un laboratorio.  Se sacó las oposiciones de secundaria en el 90 y desde entonces disfruta de su profesión. Y lo más importante, hace que sus alumnos aprendan de una forma práctica y divertida las ciencias y los métodos de investigación.

Hace 11 años aterrizó en el IES Bezmiliana, en Rincón de la Victoria, donde se celebra el X Encuentro de Ciencias del 2 al 7 de mayo. La cita, organizada por el Club Científico del IES Bezmiliana, y que forma parte de la Red de Ferias de la Ciencia y la Innovación de Andalucía, contará con la participación de 800 alumnos divulgadores, y la implicación de 70 profesores de 27 centros educativos a nivel regional y nacional. PROGRAMA 2018

Todo esto se lleva organizando desde principio de curso por los profesores del Club Científico Bezmiliana, que dedican parte de su tiempo a esta tarea de forma altruista para que las ciencias atrapen a sus alumnos. Ana forma parte de este equipo desde que llegó a Rincón y por eso decidimos entrevistarnos con ella y charlar sobre esta cita, el Club Científico y las ciencias.

¿Crees que dentro de la Educación, las ciencias han ganado puestos?

Es verdad que ahora hay más congresos de ciencias y ferias, y eso motiva mucho porque conoces más gente que trabaja las ciencias de una forma práctica y te sientes parte de una red donde se comparten experiencias. Pero personalmente no veo que se valore las ciencias como una potencia a explotar, no se habla de ellas dentro de las materias instrumentales que te abrirán puertas, como los idiomas por ejemplo,y sin embargo, solo vamos a avanzar si conseguimos que nuestros alumnos se interesen por estudiar, conocer y aprender nuevas técnicas. Sin una apuesta por las ciencias, el país se estanca.

¿Cómo funciona el Club Científico?

Durante años hemos tenido una asignatura, Proyecto Integrado, que la enfocábamos al Club Científico y nos permitía investigar dos horas a la semana con alumnos de 4º ESO y Bachillerato. Hemos participado en concursos, ferias, congresos y nos hemos llevado muchos premios por nuestros proyectos. Ahora con la nueva ley, hemos creado una asignatura de diseño propio que se llama Laboratorio de Investigación y el año que viene la pondremos en marcha. De esta forma es cómo podemos mostrar la ciencia de una manera más atractiva, más práctica, más interesante. La teoría se plasma en un proyecto y  todo cobra sentido. El objetivo es disfrutar con lo que hacemos y si aprendemos, eso ya es un triunfo.

¿Quiénes forman parte del Club?

En el IES somos varios profesores los que estamos implicados de las asignaturas de Física y Química, Biología y Tecnología. Es un grupo. Todos aportamos. Rotamos cuando hay ferias y congresos…Y los alumnos pues este año, que está dentro de una asignatura de libre disposición de 2º y 3º de ESO tenemos 6 grupos en total y todos están llenos. Osea que a los niños les gusta. Y como hay alumnos más mayores que siguen queriendo pues yo les sigo ofreciendo los recreos para seguir investigando en el laboratorio.

¿Qué proyectos estáis realizando ahora?

Con los alumnos de 4 de ESO estamos investigando sobre la cristalización en el espacio. Reconozco que llevo una racha que me han enganchado los  cristales. Los de tecnología nos han creado un simulador espacial con un satélite para tener microgarvedad. Y desde la química, estamos investigando las diferencias de la cristalización en un sitio y en otro. Aprenden a sacar datos, a relacionar,  a solucionar problemas…

Con los alumnos de bachillerato, que veníamos trabajando en el arte con los cristales pues después de los fluorescentes le dimos una vuelta y ahora estamos trabajando la textura en lienzo. Es alucinante. Es muy bonito estéticamente. Y aquí en Málaga hay un microclima para los procesos de cristalización que no se da en otros sitios.

En los recreos ni un café.

Yo lo hago porque disfruto. Me gusta tener un proyecto, sacarlo adelante y obtener un resultado. Ya no es el fin, es el camino. Me lo paso bien. No me pesa la enseñanza y tengo un montón de retos aún. Tengo muchas cosas por hacer y esta faceta de investigar, participar en concursos con los alumnos, es muy motivadora para ellos y para mi. Todos los años participamos en algo y como club estamos presentes en muchas cosas. Hay un encuentro anual a nivel nacional que se llama Divulgadores Desinteresados que Disfrutan con la Ciencia y es super enriquecedor.

Todo suena a muchas horas extras.

Es una locura. El fin de semana tengo que corregir, preparar la investigación y atender una familia. No tengo tardes libres a no ser que las planifique. Estoy todo el día trabajando. Eso es bueno y malo. Es un plus que me he puesto porque he querido.

¿Te reconforta con la motivación de los alumnos?

Sí sí, desde que estoy en esto es una forma de relacionarte con los alumnos más sana, más cercana. Los alumnos cuando se van del instituto me siguen escribiendo y contándome qué hacen en sus carreras o vienen a verme y se acuerdan de lo que hacían aquí. Tú los notas cómo te miran y la disposición que tiene nada más entrar al laboratorio.

¿Mayoría de alumnas o alumnos que participan?

Mujeres sin duda. En el bachillerato de ciencias hay más chicas. En el Club científico también. La mayoría de alumnos que llevamos a las ferias y congresos, son chicas.

Entonces, ¿por qué las figuras visibles del mundo de las ciencias suelen ser hombres?

Cuando yo estudié éramos poquísimas. Ahora creo que no es así. Es verdad que mujeres científicas de reconocido prestigio aparecen poquísimo en los libros pero yo creo que por el rol que ha tenido la mujer a lo largo de la historia. Yo pienso que eso está cambiando descaradamente. De todos modos a mi me gustaría que algo fuera noticia por la investigación en sí, independientemente de si es hombre o mujer quien está al frente. Los alumnos lo viven con más naturalidad. Y yo no he vivido esa discriminación, no me siento perjudicada o favorecida por ser mujer, aunque sí es cierto que cuando vas a tener niños y coges puestos de responsabilidad te miran…

Aterrizamos en el X Encuentro de Ciencias del IES Bezmiliana

Llevamos trabajando desde principio de curso en la organización. Nos reunimos un recreo por semana para planificación de todos los detalles. Los invitados, los talleres, las exposiciones, los colaboradores, los centros participantes… Parece increíble que esto lo hagamos en nuestro tiempo libre porque hacer una feria no es sencillo.

¿Qué hay de nuevo este año?

Hay un café con cuatro profesores de la Universidad. En el acto de apertura se va a homenajear a los profesores que han pasado por el club, antiguos alumnos…También hay docentes de Filosofía o lengua que participan con sus proyectos, es decir, que no son las ciencias solo. Se puede investigar desde todos los ámbitos.

¿Cuál es tu aportación este año?

Voy a realizar un taller de cristalización en familia por la tarde. Se ha llenado de antiguos alumnos, de padres y madres, de compañeros que también tienen curiosidad. Se ha quedado incluso gente en lista de espera. Voy a tener que pedir un laboratorio más grande. (Risas)

Qué satisfacción continuar este encuentro 10 años.

Lo que es un milagro. Cada uno aporta y esto sale porque es un trabajo de equipo. No tenemos presupuesto aunque sí colaboradores a los que hay que agradecérselo como el Ayuntamiento o Desqubre.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

Enseñar. Disfruto con el laboratorio  cada vez que enseño algo práctico. Me gusta ponerme delante de los alumnos, mirarlos y cuando los tengo entusiasmados, entregados y he conseguido que me escuchen y se les abre la mente y descubren de lo que estoy hablando, me encanta. Ese momento es magia para mi. No siempre lo consigo, pero otras veces sí y eso me gusta.

¿Tienes más proyectos?

En todo el tiempo que llevo he pasado por diferentes fases. La  primera es aprender la dinámica de un centro y la enseñanza con su terminología, sus formas…También ponerte delante de los niños, que te echan un pulso desde el primer minuto, a conseguir adaptar las programaciones a los diferentes tipos de alumnos. Te pasas este tiempo sobreviviendo. Luego está cuando decides involucrarte de lleno en el instituto y asumes la jefatura de estudios de un centro, como lo hice en uno nuevo que se abrió en Pizarra. Eso sí que son dos trabajos y uno de ellos, el de la dirección, muy ingrato.  Y esta última etapa, o la penúltima nunca se sabe, en la que estoy investigando y recibiendo premios a la excelencia educativa. Yo alucino porque hay un montón de cosas que ya había hecho antes, solo que ahora lo das a conocer, lo llevas a encuentros y se te reconoce el trabajo. Esta fase es la más interesante y estoy encantada.

Sabes que el Club Científico contribuye mucho a la buena imagen del centro.

Yo me alegro, pero también me duele cuando salen cosas negativas, porque en todos sitios hay cosas que se podían mejorar. Aquí hay buenos docentes, buenos alumnos, unos resultados en selectividad magníficos, muchas iniciativas que no se dan a conocer, la sala de exposiciones, el grupo de teatro y la calidad humana que hay, con voluntarios para todo lo que se hace. Es impresionante. Yo lo veo así.

¿Te ves aquí los años que te queden?

Yo he viajado a tantos sitios que una prioridad es estar cerca de casa. Después de 17 años pude llegar a este destino pero quedarme no depende de mi. Por el momento es algo que no me planteo. La vida puede dar tantas vueltas…Yo estoy aquí muy bien.

 

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