Vergüenza torera

Te decía hace poco que me gusta whats app. Por su facilidad de uso, sus posibilidades de comunicación, su capacidad de entretenimiento, su inmediatez y su precio. Me emociona y divierte. Sus iconos son geniales y forman ya parte de mi humor, así que a La Familia Cebolleta, Carpanta, Charlot, El Gordo y El Flaco o Monty Python tengo que añadir estas simpáticas caritas diseñadas para abstraer cualquier sentimiento humano. Hasta tal punto me ha influenciado este medio, que me cuesta utilizar otros sin poder reafirmar el mensaje que pretendo con sus expresivas figuritas.

Por ejemplo, es como si me faltara algo cuando trato de escribir: la contundencia de estas caras vale más que mil palabras. Así que te pido por favor que identifiques los paréntesis con asteriscos que te vas a encontrar a continuación con expresiones de horror, vergüenza, indignación, decepción y similares. A tu gusto.

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Paulino Plata es un maestro de escuela que decidió ser socialista en aquel contagio vocacional que padeció media España en 1976, justo a la muerte del general dictador . Inició una ininterrumpida carrera política en la que lo mismo ha servido para un roto como para un descosido: parlamentario andaluz desde 1982 , alcalde de Antequera, Consejero de Turismo, Comercio y Deporte, alcaldable fracasado al ayuntamiento de Marbella, Consejero de Cultura y actualmente, Presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga . Ahí va eso.
Leí en la prensa local que Paulino había presentado un proyecto que incluía la edificación de viviendas en los muelles de San Andrés y Heredia. Cuál no será el despropósito del plan, que ha logrado poner en su contra a toda la corporación municipal, incluido el grupo socialista en la oposición. Es decir, que su propio partido, el PSOE, lo ha ninguneado, lo ha descalificado, lo ha evidenciado y ha votado en contra.

Lo normal en esta situación es hacer acopio de honestidad y orgullo, dimitir , dar un portazo y decir ahí os quedáis. Pero Plata pertenece a esa generación de españoles que decidieron hacer de la política su carrera vitalicia, su profesión. Miles de abogados, médicos, profesores, maestros, periodistas, obreros o campesinos avispados vieron en la transición su oportunidad histórica de instalarse en el poder y alrededores. Y ahí están, enquistados cual garrapatas, fieles a su principio constitucional: teta for ever . (*) .

Oí también hace unos días en la radio a un abuelete haciendo de guía en La Albufera valenciana. Esto era un paraíso natural hace cuarenta años, decía el anciano con la voz entrecortada , aludiendo a la rica biodiversidad de flora y fauna que existía en aquellos parajes cuando era joven. Ahora no queda casi nada, se lamentaba , el equilibrio del ecosistema ha sido destruido por la intervención humana , las aguas están envenenadas y gran parte del dinero que Europa ha estado enviando en las últimas décadas para su recuperación o ha desaparecido o ha sido empleado en otras cosas … (*) .

Me decía mi amigo Robert Harvey, gran viajero entre los cincuenta y los setenta, que Torremolinos era en 1953 el pueblo de pescadores más bonito que había visto en el mundo . Hay testimonios que aseveran lo mismo de la Bahía de Algeciras, Marbella, Rincón de la Victoria o Nerja. Quién lo diría hoy, con la Costa del Sol totalmente destruida, víctima de la especulación y a la corrupción. Como siempre que hay inundaciones parece que todo esto que describo son catástrofes naturales, pero no. Hay todo un entramado legal, toda una planificación política perversa detrás de ello , con un solo objetivo: el enriquecimiento personal . (*) .

Pero a pesar de todas las barbaridades sociales que le hemos consentido a nuestra clase política, a pesar de todas las atrocidades económicas que le hemos permitido, de todas la canalladas ecológicas que le hemos tolerado, a pesar de todo, soy optimista. Sí, soy optimista porque esto huele a quemado, a final de ciclo, a comienzo de una nueva etapa. La decepción general es tan grande que el estado moderno nacido en el Renacimiento se ha quedado antiguo, obsoleto, caduco, extinto. Los remedios institucionales a esta crisis mundial, que hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, no convencen a nadie. Las promesas de la autoridades suenan ya a cantos de sirena, a flautista de Hamelín , a Pinocho. El descrédito político es tan grande que no nos creemos ya nada, como en el cuento del pastor y el lobo .

Y soy optimista porque hemos aprendido de la historia, porque sabemos que el sistema engulle , integra o desvirtualiza los movimientos revolucionarios -obrero , feminista , …- , a poco que se descuiden . Porque no olvidamos la limpieza ideológica que significaron la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, consentida por todas las democracias occidentales. Aniquilaron lo mejor de la vanguardia humana, decenas de millones de librepensadores que, como nosotros, cuestionaban y ponían en peligro la continuidad del sistema. Muerto el perro, se acabó la rabia.

Y soy optimista porque la maldita globalización nos ha traído un regalo: la red. Este sistema de comunicación, producto de la tecnología militar y consumista, es lo mejor que nos podía pasar. Las Primaveras Árabes han demostrado que no se puede ir por libre, que aquí el cambio o es global o no es. Tenemos internet y los indignados de aquí tenemos que unirnos con los agobiados de Grecia, con los explotados de Asia, con los invisibles de África y con los parias de todo el mundo. Ya no se trata de tomar el poder, sino de cambiar todo el sistema, toda la estructura, de crear un nuevo orden que empiece a tomar decisiones, a establecer nuevas formas de organización sociales, económicas y políticas, justas, solidarias y respetuosas con los seres vivos y el planeta.

Sí . Podemos.

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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