Tranquilo Majete

durmiendosofa

durmiendosofaHace años, escuché una canción de Celtas Cortos en la que hacían mención a solo algunos de los problemas de aquel entonces y cómo las personas se quedaban sentadas en el sillón sin hacer nada por cambiar la situación. A juzgar por los acontecimientos, algunos la han escuchado y comienzan a despertar de su letargo, pero aún quedan muchos por levantarse y no aceptar todo con la cabeza gacha.

Ha pasado el tiempo y el número de parados sigue en aumento, la corrupción es la noticia obligada de cada día, los deshaucios parecen normales, las colas en los bancos de alimentos son cada vez más largas, la educación y la sanidad pública desaparace por regiones, los jóvenes se van del país, muchas empresas cierran cada día y otras ya no cuentan con la mitad del personal y los empleados, a penas pueden abrir la boca por miedo. No basta con echar la culpa a quienes nos gobiernan, no es suficiente con decir que los bancos, los políticos, las multinacionales son los culpables de todo.

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En España nos encantan las conversaciones que yo llamo «de barra de bar», donde se dice mucho y no se hace nada, más que enfadarse con el vecino por opinar diferente. Todo queda en palabras y en vagas ideas, pero rara vez en acciones pacíficas y civilizadas que busquen una mejora, no individual, sino colectiva.

Son pocos los que consiguen echarle corage y crear un grupo, una asociación, un movimiento que luche por lo que cree que le pertenece, por sus ideas, por una forma de vida digna, una sociedad en la que las diferencias sean solo en el pensamiento, no a nivel material o de oportunidades. Estos que se implican y cada día intentan explicar a los otros la importancia de mantenerse unidos, de alzar la voz e intentar cambiar la situación poniendo cada uno de su parte, son valientes porque encuentran puertas cerradas y pocos amigos en el camino. El tiempo pone a cada uno en su sitio y el grupo, la masa, puede conseguir lo que se proponga, porque es mayoría y en democracia, el pueblo es quien debe llevar la voz cantante y decir alto y claro a qué no piensa renunciar porque forma parte de lo que consiguieron sus antecesores con mucho esfuerzo.

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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