“Si yo fuera un Transformers, sería mi tienda”: El Templo de las Hadas

Rocío Burgueño es de Málaga, del barrio del Molinillo, pero desde niña ha veraneado en Benajarafe. Hace 24 años que vive en Añoreta. Está felizmente casada y es madre de un hijo de 19 años. Es vocal del Círculo de Mujeres Empresarias de Rincón de la Victoria. Le gusta participar en eventos solidarios y viajar es su pasión: “Es lo único que nos vamos a llevar”.

Durante 25 años trabajó como decoradora en Muebles Mollina, hasta que llegó la crisis y con la reducción de plantilla, ella decidió salir y montar su tienda esotérica hace ya 7 años: El Templo de la Hadas. “Llevaba todo mi vida echando cartas y desde niña jugaba con mi hermana a las Nancys y siempre andaba con mi baraja de cartas, mis disfraces de zíngara… Dicen que nací envuelta en un manto, y que la gente que nace así es especial”, comenta Rocío.

¿Cómo decides montar tu propio negocio?

Mi marido fue el primer apoyo y el único que tuve. Mi familia me decía que estaba loca. Yo siempre había querido algo mío y mi marido me dijo que fuera algo que yo supiera hacer, que llevara yo sola. Yo buscaba que se diferenciara de lo que existía y por eso entre mis productos tengo colecciones de hadas y elfos únicas, incluso en Andalucía.

Fui al banco a pedir un préstamo y se alegraron de que no fuera una peluquería o una frutería. Empecé con mucho miedo y muchas ganas. Y antes de arrancar me eché las cartas, que no lo suelo hacer, y me salieron las cuatro cartas que necesitaba.

¿De dónde viene  el nombre?

Yo quería algo esotérico pero que no sonara a lo típico. Algo más dulce…y quería vender hadas, eso lo tenía claro. También trabajo la platería, el incienso y un poco de cada palo para los que busquen cosas del budismo como los cuenco tibetanos, los mandalas indios o cosas del feng shui.

¿Cómo es tu clientela?

El diario es gente de Rincón, pero también tengo gente de lejos. De Fuengirola, de Córdoba, de Ceuta…Viene gente recomendada, se corre la voz, una trae a la otra y generalmente son mujeres. De todas las edades. Con sus trabajos y lo que más preguntan es por el amor. El amor mueve el mundo. También vienen personas más débiles que no tienen capacidad de decisión y tú las vas guiando un poco. Yo siempre digo que tengo la mejor clientela del pueblo.

¿Qué vienen buscando?

Lo primero, que se les oiga. La gente está sola y necesitan alguien que les escuche. Lo segundo es una solución, no tienen la fuerza de tomar esa decisión que saben y es más fácil que alguien se lo diga. Todo el mundo tiene problemas y todo el mundo te los cuenta.

¿Eso parece mucha responsabilidad?

Muchísima, así estoy: contracturada. Hay casos que hasta para ir al médico, tengo que decírselo. Es complicado.

¿Por qué tanta necesidad de saber qué pasará?

El futuro es muy atractivo. Todos tenemos esa curiosidad.

¿Cómo debutas en este mundo?

Tengo terror nocturno desde niña, me da miedo estar sola de noche, y eso es como el bombero que tiene miedo del fuego. Nosotros vivíamos en una casa antigua, de techos altos, puertas de madera y cristal, al lado vivían mis tias… Al final de mi habitación estaba la cocina y detrás el cuarto de la plancha. Un día, con 7 u 8 años vi una sombra pasar. Era una mujer. Se lo dije a mi madre y pensó que era una tontería más de las mías. Seguí viéndola un día, otro…así durante años y un día le dije que se llamaba Antonia. Mi madre se quedó blanca. Debajo de casa estaban las bodegas de mi abuelo y fueron a enseñarme una foto antigua donde salían muchas mujeres haciendo una matanza. Yo señalé quién era la mujer que yo veía y mi tía por poco se cae al suelo. Le dijo a mi madre que me contara la historia porque yo ya tenía 13 ó 14 años y llevaba mucho tiempo con eso en la cabeza. Resulta que esa mujer trabaja en casa de sirvienta, se quedó embarazada de un hombre que trabaja en las bodegas y en aquella época eso estaba muy mal visto, así que un día, en esa habitación, se ahorcó con la cuerda de la plancha.

¿Cómo te vas formando en este mundo?

A mi esto me ha gustado siempre. Mi primer viaje fue a Egypto y en la pirámide de Keops hice meditación, quizá preparándome inconscientemente para lo que haría años después. También decidí ir a Chichén Itzá en México, donde tuve un encuentro con un grupo de mayas e hicimos una sesión de meditación con cositas, que yo llamo. Por eso tengo muchas velas al estilo de los chamanes. He estudiado los minerales para poder venderlos con conocimientos de su propiedades. He realizado cursos de Reiki de los tres niveles, también de  masaje bioenergético, reflexología podal, magnetoterapia y también quito el mal de ojo.

Ahora parece que está de moda todo el tema de las energías, las medicinas alternativas…

Sí, ahora parece que todo el mundo sabe de esto. Está saliendo todo lo que no se podía hablar en otros tiempos. Las constelaciones familiares, lo bioenergético, el reiki, la limpieza de energías negativas…Pero hay mucha gente que te echa las cartas y no tiene ni idea, eso hace que  se pierda credibilidad. También hay muchos que han aprovechado para hacer dinero, como los que se hicieron famosos en la televisión hace unos años.

Lo que haces, se puede considerar contrapuesto a la religión y sin embargo también tiene mucho que ver…

El mal de ojo va por religión cristiana, son rezos y se hace el viernes santo a las 12 de la mañana. Además, es gratuito, porque es una gracia que te han dado y tú debes devolverla. Yo trabajo con magia blanca para ayudar a que todo vaya bien. Se trabaja con energías y creo que no tiene nada que ver con la religión, aunque la iglesia siempre exige todo lo que pueda ser competencia, incluidas otras religiones. Yo no solo soy cristiana, sino practicante.  Y mi marido es exsacerdote.

Un consejo para alguien que piense montar su negocio

Lo primero es que vean el tipo de necesidad y sea algo diferente de lo que existe. Es duro ser autónomo y estar trabajando con un brazo escayolado pero también tiene la otra parte y es el vínculo personal con el cliente y que tú eres dueña de tus actos, para bien y para mal. Te da muchas satisfacciones aunque también problemas.

¿Cómo llevas la conciliación?

Si te enseño cómo está mi casa…mal, se lleva mal. Abro antes para echar las cartas, cuando cierro voy a comprar, cocino y como a las cuatro. Se le echa siempre horas extra al negocio y vives siempre estresada, pero compensa. Yo he trabajado toda mi vida y no podría estar sin hacer nada.

¿Qué es lo que más te gusta de tener tu negocio?

Si yo fuera un Transformers, sería mi tienda. Me gusta mi tienda. Yo hago de psicóloga, de curandera…mi tienda es como una casa y la gente viene a charlar aquí. Pienso que hago una labor importante.


Y sobre tu futuro, ¿qué podemos saber?

Yo quiero un local de aquí al final de la calle. He trabajo en 6.000 metros de tienda y aquí estoy que me ahogo. Había pensado montar otra tienda pero las clientas me han dicho que si me voy de aquí…así que lo único que puedo hacer es tener un local más grande.

Mientras la entrevistamos en “su templo” a media mañana, van pasando varias clientas a comprar llamadores de ángeles para atraer la suerte, incienso para el hogar, pedir una tirada de cartas rápida en el mostrador, solicitar cita con el santero para saber qué le pasa a su hijo o darle las gracias porque le “ha cambiado la vida”. Rocío recibe a todas de buen ánimo y se emociona cuando le dicen que su magia funciona para hacer sus vidas más felices.

 

Compartir
Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.