Espabila

Te da una hostia

De verdad que sí, que la vida de vez en cuando te da un revés y te deja sentado.

Te dices a ti mismo/a “joder, qué bien me veo, me va” y entonces, de pronto, sientes esa embestida que te deja sin aliento.

La vida, que nos hace creernos invencibles y a la vez nos da lecciones de humildad.

Nadie es profeta, nadie debe creerse con el poder. Quien más y quien menos tiene algo que aprender y algo que enseñar.

Te da dos hostias.

Me atrevería a decir que lo hace para ponerte la cara derecha y que por un momento seas capaz de fijar tu vista en el frente, para que dejes de mirar a los lados.

Joder, que vamos como locos ciegos pendientes de un futuro falso cuadrado de color negro.

Que no.

Que la vida es otra cosa distinta, que deberíamos cogerla nosotros a ella y decirle con suavidad que aquí mandas tú, que no hay leyes, ni estafadores, ni gobiernos, ni enfermedades que te paren.

Cuidado, no se te ocurra darle dos hostias a la vida. Que es un amor de verano, de invierno y de miércoles por la noche que saben a viernes por la mañana.

A ella no, a ella quiérela, cuídala que si te da las hostias es para que espabiles y no la pierdas de vista, para que no te salgas de los infinitos caminos que te abre ante tus pies.

Joder, que hay veces que nos pone paneles luminosos y aun así, no los vemos.

Enamórate de ella y sobre todo
haz que la vida
se enamore hasta de tu lado oscuro.

Que cuando te deje,
ella sea quien diga:
Qué suerte fue vivirte.

Que tú pienses al soltarla:
Fue mutuo.

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Lola con D
Lola, con D. Natal de Jaén pero residente en Córdoba. Diplomada en Magisterio en la especialidad de Educación Física. Un día decidí no tatuarme más la piel para empezar a tatuar sobre un papel.

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