Sucesos Históricos: La angustia del pueblo de Algarrobo

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algarroboPocas épocas en la historia de España, han sido tan prolíficas en la transmisión de leyendas como durante la Guerra de la Independencia. Desde que tuvo lugar al alzamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, hasta que se firmó el tratado de Valençay, el 11 de diciembre de 1813, tuvo lugar en suelo español infinidad de actos heroicos-legendarios con la pretensión de librar a España de la ocupación de los gabachos.

Estos actos vinieron dados por personajes llamados guerrilleros que se convirtieron en la “pesadilla” del ejército intruso, gracias a un tipo de guerra desconocida y muy difícil de combatir para los franceses: las guerrillas. Las sierras de Málaga eran propicias para este tipo de táctica militar, y nos podemos encontrar con gran cantidad de historias protagonizadas por partidas de estos valientes personajes, normalmente dirigidas por un líder, que surgieron en numerosos pueblos de la provincia de Málaga.

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En este marco histórico nos encontramos con una leyenda que es un claro ejemplo de no saber hasta donde llega la realidad de la fantasía, y viceversa. Nos situamos en uno de los pueblos más históricos de Málaga, Algarrobo, donde tuvo lugar uno de los primeros enclaves fenicios de la provincia de Málaga, como podemos comprobar en los yacimientos del Morro de Mezquitilla y en Trayamar. Pero la leyenda que nos ocupa no trata sobre los tirios, sino, como ya hemos comentado, de muchos siglos más tarde, durante la Guerra de la Independencia española.

LA PARTIDA DE JOSÉ SEGOVIA ATACA A UNA UNIDAD FRANCESA

Narra la leyenda que existió una partida de guerrilleros muy afamada en la Axarquía, liderada por José Segovia, donde la mayoría de los patriotas, incluidos su líder, eran vecinos de Algarrobo. Un día, se cuenta, que en una certera emboscada lograron eliminar a una unidad francesa, y acto seguido, huyeron a darse cobijo en la sierra.
El bandolero José Segovia existió realmente, hay constancia histórica de él y de su partida. Historiadores, como el especialista en la Guerra de la Independencia en Andalucía, Francisco Luis Díaz Torrejón, da cuenta de él y de sus actos en su obra “Guerrilla, Contraguerrilla y Delincuencia en la Andalucía Napoleónica (1810-1812). Tomo III. Escenarios y Protagonistas”, El radio de acción de esta banda fue el distrito de Vélez Málaga.
La trifulca que cuenta la leyenda también ocurrió realmente. Los hechos pudieron ocurrir el 23 de septiembre de 1811, en el desfiladero Algarrobo, siendo la unidad francesa que sufrió el ataque, la columna del regimiento 58º, a las órdenes del capitán Ricard que pudo llegar a tener 16 bajas entre heridos y muertos.

LA CRUEL DECISIÓN DEL COMANDANTE.

Narra la leyenda, que las reacciones por parte de las autoridades no se hicieron esperar, poniéndose nuevamente a la caza y captura de la partida de José Segovia. Pero nuevamente el intento es en vano, pues los guerrilleros saben bien dispersarse y cobijarse en las montañas axárquicas. Se narra, que la indignación, el orgullo herido y el afán de venganza por lo acontecido, hizo que se tomara una decisión muy dolorosa para Algarrobo: la quema de todo el pueblo. Tal decisión, se le atribuye en la leyenda al comandante francés de Vélez Málaga, aunque probablemente fuera otra autoridad la que mandara tal atrocidad, me refiero al Comandante Bellangé, el mismo que partió de Málaga, entre otras, con una Compañía del Regimiento 58º en busca de José Segovia y otros guerrilleros que hacían de las suyas por la Axarquía. A día de hoy, la decisión del comandante nos parecerá exagerada y cruel, pero no nos debería extrañar en demasía si nos situamos en la época de violencia que se vivía durante el gobierno francés en España. Además, debemos de tener en cuenta la relación de los guerrilleros con sus pueblos de origen. Muchos escondían las armas en la sierra después de sus acciones bélicas, y volvían al pueblo junto con sus familias y obligaciones, intentando pasar desapercibidos ante las autoridades aunque muchas veces hubo sus sospechas, como pudo ser el caso en el pueblo de Algarrobo.

EL INDULTO Y EL VALIENTE JINETE.

La noticia de la decisión del comandante llegó a oídos de los vecinos del pueblo, siendo sus reacciones enérgicas para evitar la desgracia. Comunicaron al comandante que el pueblo no tenía nada que ver con las acciones de José Segovia y su partida de guerrilleros, y aunque muchos eran nacidos en el pueblo, no significaba que el pueblo formara parte y justificara sus delitos, como la emboscada que sufrió la unidad francesa. Las clemencias fueron escuchadas en parte, pues el perdón no fue en su totalidad, sino, cuenta en la leyenda, que el comandante calculó un plazo de tiempo, de unas 20 horas, para que les entregaran una carta de indulto firmado por las autoridades de Málaga. Con la esperanza y la media alegría de los vecinos de Algarrobo a causa de la nueva decisión tomada por el comandante, sale a escena el mejor de los jinetes que había en el pueblo.

Este valiente fue elegido por sus vecinos para que fuera a Málaga y regresara a su pueblo con el indulto que salve a su pueblo, y con ello el difícil destino que les esperaba a sus habitantes. Se cuenta que para recorrer los aproximadamente 80 km que hay en ir a Málaga y volver, fueron usados varios de los mejores caballos que había en el pueblo, pues, cuenta la leyenda, para tal heroicidad reventaron dos de los caballos usados. El valiente vecino salió dispuesto a cumplir con la misión, no con la preocupación de la distancia a recorrer, sino con una más ardua, no tardar en entrevistarse y conseguir el esperado indulto del gobernador de Málaga. En esos años de ocupación francesa el gobernador de Málaga era el barón de Maransin, un reputado teniente-general francés nacido en Lourdes. Observando la biografía de Maransin y sus antecedentes antes de ser gobernador, hace que la esperanza de conseguir el beneplácito para que Algarrobo se salve de las llamas, sea tarea más que complicada.

Como muestra de su crueldad citaré una nota biográfica escrita en el “Diccionario histórico o Biografía universal, volumen 9” de 1833, “Era Beja capital del Alentejo uno de los pueblos que habían arrojado la guarnición francesa, y cuando Maransin tomó esta ciudad por asalto, cometió la barbarie de mandar a pasar a cuchillo 4.000 milicianos que la defendían; acción inhumana que no puede excusarse con las leyes de la guerra, y que más bien parece una infame y cobarde venganza de la vergonzosa derrota de Bailén.” Aun con estos antecedentes, la leyenda termina contando que finalmente y tras una gran espera, el valiente jinete consiguió verse con el gobernador y conseguir el deseado indulto. Acto seguido se dispuso nuevamente a galopar hacia su pueblo para llegar a tiempo. y así salvar a Algarrobo de las llamas. Se cuenta, que llegó a pocos minutos para que cumpliera las 20 horas de plazo que dio el comandante, con el consecuente júbilo de los pobladores del bello e histórico pueblo de Algarrobo.

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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