Sucesos históricos: Crímen en la calle Málaga, en Rincón de la Victoria

cuchillosombraPara el médico Francisco López Cáliz, aquel miércoles, 13 de enero de 1904, se presentaba como cualquier otro día laborable. Pero no fue así…

Alrededor de las diez de la mañana, cuando el galeno, natural de Algarinejo (Granada), de cincuenta años de edad y con familia numerosa, salía de su domicilio situado en el nº 20 de la calle Málaga del Rincón de la Victoria, se vio de repente acometido, estándolo esperando, por su compadre José Bravo López, de cuarenta años de edad, casado y nacido en el Rincón de la Victoria. Viéndose en peligro, el agredido empezó a huir, pero tuvo la desgracia que, iniciada la carrera, tropezó y cayó al suelo, momento en que su compadre aprovechó el descuido para asestarle, con su faca, una tremenda puñalada en la espalda, para acto seguido salir corriendo en su huida.

Publicidad

Sangrando abundantemente el señor López Cáliz, gritaba desesperadamente hasta que acudieron al lugar los vecinos rinconeros Francisco Robles Gallardo y José Rodríguez González, que rápidamente llevaron al herido a la casa del médico Juan Casermeiro, situada en la barriada del Palo. Realizada una primera cura, y en un primer momento de pronóstico grave, quedó encamado en la Posada de San Antonio.

Una vez que fue rápidamente denunciado el crimen, las primeras diligencias fueron llevadas a cabo por el preferente de vigilancia Enrique Gutiérrez, personándose en la citada posada para posteriormente dar conocimiento del caso al Juzgado Instructor del distrito correspondiente. Por otra parte, los vecinos que asistieron al herido declararon lo ocurrido al teniente de la Guardia Civil del puesto de la Cala del Moral, que rápidamente ordenó que una pareja de la Benemérita saliera en busca del agresor. No fue hasta el día siguiente cuando lo capturaran, por medio de agentes del puesto del Valle de los Galanes, que lo trasladaron a la cárcel, estando a disposición del juzgado instructor del distrito de la Alameda, lugar donde, encontrándose mejor, declaró el agredido todo lo ocurrido. Poco tiempo después quedó claro el motivo del crimen.

Hacía algún tiempo que el médico, para ayudar a su compadre, debido a su lamentable situación económica, le prestó cierta cantidad de dinero para que se comprara una barca y se dedicara a la pesca, pero a condición de que esa cantidad le fuese devuelta con sus debidos intereses. Al no cumplir el señor Bravo López con el acuerdo, se originaba constantemente discusiones entre ambos, diciéndole el galeno, en el último envite ocurrido hasta la fecha del crimen, que si no le hacía entrega de lo que le debía, le embargaba la embarcación. Al seguir sin cumplir con los pagos debidos el compadre del médico, al respecto, se practicó la diligencia judicial el martes 12 de enero. De impotencia y rabia, José Bravo López se tomó la ley por su propia mano (más bien faca en mano), al día siguiente. Posiblemente pensó que la mejor manera de acabar con la deuda, sería acabando con médico.

Este suceso ocupó en su día crónicas en los rotativos de la época, La Unión Mercantil y El Popular.

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.