Se cumple un mes del accidente de tren de Santiago

trensantiagoEl barrio compostelano de Angrois, un mes después de la fatídica tragedia ferroviaria en la que murieron 79 personas, intenta volver “poco a poco” a la normalidad, consciente de que “la herida se va a cerrar, pero la cicatriz te va a quedar para siempre”.

Martín Rozas, propietario del bar Tere, situado a escasos metros de las vías del tren en esta zona cuyos vecinos auxiliaron a las víctimas en un primer momento, comenta a EFE que en su local “el ambiente ya es normal, se habla de lo de siempre y no solo del tren”.

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El establecimiento es una clara representación de la situación que se vive en Angrois, ya que para un barrio de apenas 200 vecinos es el punto de encuentro, donde se comparten las opiniones.

Al lugar del accidente siguen llegando constantes visitas, relata Rozas; de familiares, de heridos y de curiosos.

“Que vengan visitantes es inevitable, pero para nosotros es un poco duro, es como si no nos dejasen superarlo… Pero es comprensible, lo entendemos”, apunta.

Poco a poco vuelve la rutina. La pasada semana incluso celebraron las fiestas parroquiales, pero fueron distintas para el barrio, “más serias de lo normal”, explica Rozas, y en ellas el recuerdo del accidente estuvo muy presente, “no había esa alegría que había antes”.

Pero este joven se muestra reconfortado porque los vecinos ya no están bajo tratamiento psicológico, “que es lo principal”, un primer paso para sobrellevar el recuerdo. Sin embargo se muestra cauto y apunta que habrá que esperar, porque quizá dentro de unos meses pueden volver o no a revivir la tragedia: “depende de cómo lo lleve cada persona”, aclara.

Los vecinos también sobrellevan el paso del tren cerca de sus casas, de modo que la gente ya no se asusta. “Eso fueron los primeros días”, explica, ya que ahora pasa a una velocidad de unos treinta kilómetros por hora. Martín ha entendido, como todos los vecinos de Angrois, que deben “vivir con esto siempre, que tiene que pasar por ahí el tren y punto, y se acabó”.

“La herida se va a cerrar, pero la cicatriz te va a quedar para siempre. Mientras viva, seré consciente de que ahí hubo 79 muertos. Mi niña de 7 años también va a ser consciente”, asegura Martín.

La cría “sabe lo que pasó y cuando salió de casa vio cosas que no tenía que haber visto; pero lo superó bastante bien y, gracias a Dios, ahora está jugando en un parque con sus amigos, que es lo importante”.

El bar Tere se sitúa a escasos 20 metros del lugar donde el 24 de julio el tren que hacía el recorrido Madrid-Ferrol descarriló y uno de los vagones, en el que murieron 12 personas, aterrizó literalmente sobre el campo de la fiesta.

Ese lugar, en el que había un palco que el tren aplastó, era el punto de reunión de los vecinos, que por una diferencia de minutos, no se encontraban allí reunidos, como acostumbraban.

El vecino ha confesado que el barrio “de momento” no se siente olvidado por las administraciones públicas, pero teme que en más allá de “dos, tres meses venga otra cosa y esto -el accidente- quedé en el olvido”, por ello ha adelantado que en septiembre seguirán manteniendo reuniones con el Ayuntamiento.

“No podemos dejar que se olviden”, reivindica Martín, que quiere que las administraciones “cumplan las promesas” que les han hecho y “seguir viviendo una vida tranquila”.

En cuanto a los continuos homenajes y a los calificativos de “héroes de Angrois” por la ayuda tras el accidente, Rozas señala que a él, personalmente, le sonrojan y declara que no necesitan tantos actos de homenaje porque “lo hubiese hecho cualquiera”.

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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