Risoterapia

¿Somos felices porque reímos o reímos porque somos felices? La risa es una manifestación de alegría y bienestar. Esta conducta es la que nos hace diferentes al resto de animales, es un rasgo que se identifica con personas de alto nivel emocional.

Las personas que poseen buen sentido del humor, por lo general, son personas que gozan de fortaleza interna, son dinámicas, enérgicas, creativas, empáticas, entusiastas y son capaces de superarse a sí mismos. Aquellas personas capaces de sonreír son personas sabias, ya que saben que la risa es importante para disfrutar de una buena calidad de vida y gozar de la felicidad.

Existe una conexión directa entre la risa y la experiencia vital. Un ejemplo claro que lo demuestra es la actitud de los niños, viviendo el “aquí y ahora”. Para los niños cada vivencia es algo nuevo que llega a su mundo, disfrutando de todo lo que les rodea sin preocuparse más allá de sus necesidades, por ello son capaces de reír en cualquier momento, cualquier circunstancia. Sin embargo, a medida que vamos creciendo aparecen normas, creencias, obligaciones y preocupaciones que convierte a ese risueño niño en un adulto serio que vive permanentemente presionado por prácticamente todo.

La risa y la preocupación son dos estados antagónicos. Si aprendemos a reír cortamos con el círculo vicioso de pensamientos preocupantes, pero si caemos en la trampa de la preocupación y tristeza se crean barreras que impiden el paso a la felicidad, nos roba la energía vital, nos vuelve apáticos, grises.

Cuando reímos somos capaces de desinhibirnos, mostrándonos al mundo tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes; somos capaces de aceptarnos, querernos, enamorarnos de nosotros mismos, cuidarnos. Con la risa rompemos las limitaciones artificiales, conociéndonos en profundidad.

En general, la risa es una actividad grupal, por lo que actúa de “señal social”. Estudios demuestran que es treinta veces más probable reír en grupo que solo, como dice el dicho “Si ríes, el mundo se reirá contigo; si lloras, llorarás solo”. (Castellví, 2007)

Como terapeuta de la comunicación quiero destacar la absoluta importancia de la risa para crear y mantener las relaciones sociales, para educar o para intervenir en cualquier tipo de trastorno o patología.

No somos conscientes del alto nivel de presión y estrés al que estamos sometidos día a día y mucho menos somos conscientes de la influencia negativa que tiene en las personas que nos rodean. Cada vez que nos relacionamos transmitimos nuestras sensaciones inconscientemente con el tono de voz, el volumen, la prosodia, las palabras y expresiones que usamos, la mirada… Es decir, nuestro lenguaje verbal y no verbal no sólo informa al interlocutor de cómo nos sentimos, sino que además contagia todas esas sensaciones que afloran en nuestro interior.

La “señal social” transmitida a través de la risa es un modo de comunicación muy eficaz, yo diría el que más. Bien sabemos que la risa es contagiosa, basta con que alguien ría para que, en pocos segundos, los que están cerca comiencen a reír. Esto significa que la felicidad también se contagia. Aquellas personas portadoras de felicidad son capaces de arrancar una sonrisa al más deprimido.

Para reír con los demás es importante reírnos de nosotros mismos, así que riamos, riamos cuanto podamos, desechemos los miedos, olvidemos las preocupaciones, vivamos el ahora y dejemos atrás los fantasmas del ayer. Quitémonos el saco de piedras que cargamos a las espaldas y dancemos hasta que tiemblen nuestros pies. Así, y solo así, conseguiremos ser felices y hacer felices a los demás.

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Olga Bermúdez

Logopeda. Forma parte los colectivos AMIRAX, Centro de Fisioterapia Infantil “Poquito a Poco” y “Centro Psicopedagógico AS” en Málaga y Marbella.

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