Presupuestos Municipales: ¿una oportunidad perdida?

consistorialComo vecino del Rincón he seguido en la distancia el debate sobre los Presupuestos Municipales para el 2013 que se ha desarrollado en nuestro Ayuntamiento en estos días. Dados los planteamientos de los distintos grupos políticos que componen el Pleno, tenía cierta esperanza en que nuestro Concejo terminase acordando un reparto presupuestario que estuviese en sintonía con el abordaje del principal problema social que nos esta tocando vivir, que en mi modesta opinión, no es otro que el del “paro”.

Por eso me he sentido defraudado cuando el equipo de gobierno municipal, aplicando como un rodillo su mayoría absoluta, ha decidido optar por un presupuesto de “fría hoja de cálculo”, en el que prima más un interés, a mi juicio desmesurado, por la reducción del déficit que por el abordaje de los problemas reales y muchas veces angustiosos por los que están pasando en estos momentos muchos de nuestros convecinos.

No soy tan ingenuo para dejar de reconocer que probablemente nuestro municipio, como tantos otros a lo largo y ancho de nuestro país, arrastre un importante déficit financiero proveniente de decisiones más o menos grandilocuentes de tiempos pasados, donde un crecimiento urbanístico desmesurado aportaba ingresos que hacían parecer inacabables a las arcas municipales. Pero tampoco lo soy para comprender que en la forma en que se gestiona un bien escaso, estableciendo las prioridades de gasto o ahorro que se adoptan en un momento determinado, influye notablemente el bagaje ideológico de quien toma las decisiones, y esto porque ya desde mis tiempos de estudiante, y bien a mi pesar, aprendí que la Ciencia Económica aunque se predique objetiva nunca es neutral.

Por eso y quizás porque soy de los que piensan que en tiempos de crisis es siempre mejor el estimulo económico que el recorte a ultranza, que sigue bajo nuestros pies la oportunidad de generar riqueza y con ello empleo, me pregunto si estos Presupuestos tal y como han sido aprobados no son sino una oportunidad perdida.

Una oportunidad perdida de acercar la gestión de lo público a los problemas más acuciantes de los ciudadanos, una oportunidad perdida para corregir el rumbo de las formas de hacer política municipal que distancien a nuestros representantes de las necesidades de sus representados, de ver y tomar decisiones pensando en las personas más que en los números.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.