Por los siglos de los siglos

mafaldabastaAbres los periódicos, enciendes la radio o el televisor y encuentras cada día nuevos conflictos, y no porque releven a otros que ya han terminado. La vecina europea, Ucrania, tiene los tanques en la calle a punto de una señal. Los compatriotas de Venezuela llevan tres semanas con protestas en las calles. Miles de personas en Siria han abandonado sus casas hacia tierra de nadie. Y Corea del Norte ha lanzado cuatro misiles hacia el mar y no precisamente para festejar el Día de Andalucía.

Solo son éstas algunas pequeñas pinceladas de la actualidad más reciente y eso que no me detengo en nuestro país, ni en aquellos que ya hace tiempo que dejaron de interesar a los telediarios como Grecia, Irlanda o Portugal. Algo también amargo que aconteció en estos días, pero con una melodía de guitarra española, fue la muerte del célebre y único Paco de Lucía, cuyos últimos compases han atravesado el océano atlántico para decir adiós.

Puedo asumir, que no es igual a entender, que la muerte es un hecho inevitable, no responde a lógicas, al menos no de esas a las que el cerebro humano acostumbra. Puedo comprender que haya protestas en las calles ante situaciones de injusticia, pues es el único arma el pueblo tiene para quejarse y manifestar su descontento, no cada cuatro años como algunos nos quieren hacer pensar. Pero lo que no cabe en mi diminuta cabeza, por edad que no por tamaño, es que se utilice la ley del más fuerte para llevar la razón y que los de siempre, los amigos americanos y rusos, quieran apuntarse a todas y sin embargo los entes internacionales miren hacia otro lado.

Esto pasaba cuando mi madre pequeña, pues a veces recuerda cómo daban dinero para los países pobres. Pasaba cuando yo era pequeña, pues nos llevaban a exposiciones fotográficas de la guerra de los Balcanes o veíamos reportajes sobre el conflicto de Hutus y Tutsis. Y no quisiera que continuara pasando cuando mis hijos o mis sobrinos sean pequeños. Entonces significaría que no hemos avanzado nada, que el ser humano no tiene solución y está condenado a la autodestrucción.

“Paren el mundo que me quiero bajar”

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.