Pautas para dormir bien

En las consultas muchas personas nos suelen comentar que duermen mal y cuando habitualmente tardan mucho en conciliar el sueño, se despiertan varias veces durante la noche o se desvelan no volviendo a conciliar el sueño, finalmente se levantan irritadas, ansiosas, con menor capacidad de atención, facilidad de cometer errores, sensación de cansancio general y necesidad de dormir más.

Además dormir mal con frecuencia debilita el sistema inmunitario, acelera el crecimiento de tumores,  debilita el corazón, puede producir úlceras de estómago y estreñimiento, aumenta el envejecimiento prematuro, puede disminuir la esperanza de vida, afecta a la memoria, disminuye el rendimiento físico y mental, aumenta la sensación de hambre causando sobrepeso, entre los principales problemas detectados.

Dormir bien fundamental para una buena salud  

Es imprescindible para que cualquier persona se recupere del cansancio producido tras la actividad física, mental y emocional de manera que al día siguiente pueda levantarse llena de energía para afrontar de manera positiva y tranquila cualquier actividad y relación personal.

Se trata de un hábito que necesita realizar diariamente durante muchos días con conductas sencillas en condiciones adecuadas para así poder conseguir incorporar resultados satisfactorios.

Recomendaciones para conseguir un hábito de sueño reparador

Horarios regulares y tiempo suficiente: La mayoría de las personas adultas necesitan entre seis y ocho horas siendo conveniente acostarse a igual hora cerca de las once y levantarse siempre a la misma hora.

Siesta: Como máximo de veinte minutos sin necesidad de dormir y preferible en el sillón de descanso.

Evitar excitantes y somníferos: No beber alcohol, bebidas estimulantes, tampoco automedicarse con somníferos ni fumar en al menos las tres horas anteriores.

A media tarde un bocadillo alto en proteínas y una pieza pequeña de fruta: Pues favorecerá la producción posterior de melatonina y serotonina facilitadoras del sueño.

Dejar de estudiar o de trabajar al menos dos horas antes de acostarse: Así evitaremos llegar a la cama con ansiedad, tensiones y cansancio.

Realizar cenas muy ligeras sin hidratos, granos ni azúcares sin ingerir líquidos: Dormir no consume calorías y beber líquidos desde media tarde interrumpiría el sueño.

Antes de dormir no ver ni leer aventuras, policíacas, dramas, guerras o acción: Puesto que al inquietarse impedirán acceder al sueño de manera tranquila.

Antes de irse al dormitorio música relajante, lectura tranquila o escribir algo positivo: Facilita que la mente vaya adoptando una actitud favorable al sueño.

Darse una ducha caliente ligera o sauna breve antes de acostarse: Así se favorecerá la somnolencia.

Pasar por el servicio antes de acostarse: Así evacuaremos de manera rutinaria líquidos y alimentos de la última y frugal ingesta reduciendo las posibilidades de interrupción del sueño nocturno.

Habitación oscura, silenciosa y con temperatura fresca: El santuario del sueño debe ser confortable, sin ruidos ni luces naturales o reflejos mediante estores tupidos o cortinas oscuras, así como que no sea fría ni calurosa, si fuera preciso usar tapones de silicona y antifaz o incluso calcetines ligeros para pies fríos.

Sin distracciones en el dormitorio: dormir supone relajarse y no estar pendiente de la radio, la televisión, el ordenador, móvil, lectura ni ninguna otra distacción que deben dejarse en el salón.

Realizar ejercicio físico diario: Al menos media hora de ejercicio físico preferiblemente siempre a la misma hora y en compañía así como que sea de nuestro gusto (andar rápido, nadar, ciclismo, etc).

Despertadores progresivos, poco ruidosos y alejados visualmente: Conviene elegir un despertador silencioso con alarma suave progresiva así como situarla frente a la cama sin que muestre la hora de frente para no estar pendiente de la pantalla si nos despertáramos por la noche.

No tener en la mesilla ni cerca aparatos eléctricos ni electrónicos: Evitar así la interferencia de sus campos electromagnéticos sobre nuestro cerebro y cuerpo, por lo que tanto el móvil, como cualquier otro aparato deben estar al menos dos metros alejados.

Compartir
Fernando Gálligo

Escritor y psicólogo. Trabaja como psicólogo en consulta diaria. Ha
publicado los libros “SOS…Mi chico me pega pero yo le quiero” (ed.
Pirámide), “Amando sin dolor, disfrutar amando” (ed. Pirámide) y
“Mejorando mis relaciones personales. Amistades, Familia y Pareja” (ed.
EOS)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here