Pautas educativas con adolescentes

joveneskateLa adolescencia etapa vital turbulenta
Quienes fuimos adolescentes recordamos aquella etapa de la vida llena de energía, contradicciones y conflictos, cuando buscábamos nuestra identidad mediante un proceso complejo lleno de vacilantes búsquedas tras haber finalizado la infancia cuando la supervisión paterna era continua.

Deseábamos la completa autonomía personal aunque dependíamos económica y emocionalmente de la familia, pero necesitábamos sentirnos aceptados por las amistades y el grupo, además de vivir sorprendidos por los propios cambios hormonales.

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El natural conflicto de la adolescencia
Es totalmente lógico y natural que exista un conflicto vital en la adolescencia con límites razonables al formar parte del proceso adaptativo en la complicada búsqueda de la identidad personal.

Es crucial que sepan aceptarlo los padres para evitar caer en la hiperprotección o en el choque permanente con el adolescente que necesita ir aprendiendo con su propia experiencia mediante errores y aciertos necesitando ser tutelado por la familia pero de manera que le permita adquirir su autoestima mediante la necesaria aceptación y reconocimiento por amistades y familia.

No hay adultos ni adolescentes perfectos, pero sí personas de una u otra edad sanas emocionalmente, respetuosas y confiables que desean convivir con sus diferencias personales en un clima positivo de entendimiento, receptivo por ambas partes dentro de su sinceridad recíproca.

Cómo educar para una adolescencia sana
Aceptar y saber valorar los esfuerzos y valores positivos del adolescente ayuda a que pueda construir su seguridad emocional, autoestima e identidad personal desde la aceptación que es compatible con educar mediante límites razonables.

Mantener y fomentar el diálogo desde la infancia a través de la confianza, el respeto y el cariño favorece una comunicación y actitudes recíprocas saludables en la familia que es la mayor garantía de unión entre adultos y adolescentes.

Mostrarles como padres un comportamiento sano que sirva de modelo educativo positivo porque necesitan referentes cercanos coherentes con la escala de valores que pretendemos inculcarles respetando sus diferencias personales.

Motivarles desde el reconocimiento de sus valores, propiciando su práctica del esfuerzo personal y la valoración de sus resultados, enseñarles que el valor de las cosas depende de nuestra actitud y conducta ética necesaria para conseguirlas.

Hacerles ver que en su maduración hacia la autonomía personal también son responsables de sus comportamientos, por lo que deben responder de sus acciones y reparar el daño causado cuando lo hicieran.

Aceptarán mejor las correcciones si se sienten aceptados y amados dentro de la familia; hacerles sentir que nos importan es compatible con la educación en valores mediante los límites precisos.

Conductas a evitar como educadores con los adolescentes
No emplear malos modos (actitud agresiva, tono de voz alto, reproches contínuos, etc) en nuestra relación ya que su reacción será violenta verbal o incluso físicamente.

Evitar discutir si la situación es de gran enfado, aplazándolo a cuando haya calma y actitudes más receptivas, lo cual se favorecerá con un tiempo de relajación oyendo música tranquila, practicando algún deporte u otra actividad ocupacional.

No resaltar sólo lo negativo del adolescente pues sentirá que se le reconoce también su parte positiva, valorarle sus buenos logros hará que acepte mejor nuestras correcciones.

No premiarles por adelantado ni sin merecerlo, los premios deben darse proporcionalmente a su esfuerzo y logros, nada más realizar su conducta positiva para que aprendan mejor sus consecuencias y que las personas sólo tras cumplir con nuestros deberes merecemos tener derechos.

Debemos ser intolerantes con sus conductas graves, haciéndoles ver que todo no es negociable, que en la familia y en la sociedad hay normas y límites para que pueda haber una convivencia saludable.

Fernando Gálligo Estévez es psicólogo y escritor. Ha realizado los Cursos de Doctorado en Psicología (Universidad Complutense de Madrid), Máster en Recursos Humanos (Universidad de Sevilla), Máster en Sexología (Sociedad Sexológica Malagueña) y Experto Universitario en Género e Igualdad de Oportunidades (Universidad de Málaga). Desde el 1 de enero del año 2000 trabaja como psicólogo del Instituto Andaluz de la Mujer en Málaga. Además, es formador universitario y de profesionales de Administraciones Públicas y empresas privadas. Ha publicado los libros “SOS…Mi chico me pega pero yo le quiero” 2ª ed. marzo 2013 (editorial Pirámide), “Amando sin dolor, disfrutar amando” 1ª ed. mayo 2013 (editorial Pirámide) y las monografías “Trátame bien” (Junta de Andalucía) y “Ámame bien” (Universidad de Alicante). Escribe habitualmente artículos y colabora en prensa, radio y televisión a nivel nacional.

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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