“Parece que los maestros pintamos poco en la política que afecta a la educación”

pablogalvezPablo Gálvez es el joven director del colegio Los Jarales, más conocido como Lo Cea. Éste es su segundo año al frente y lleva seis en el magisterio, profesión que siempre ha querido desempeñar por su gusto hacia los más pequeños, ya que es maestro de Infantil. Y digo maestro porque es así como a él le gusta definirse. Cree que el concepto es diferente al de profesor, no solo por el respeto que conlleva hacia el profesional de la educación, sino por los valores que éste enseña, según explica.

A sus 31 años, este madrileño afincado en Málaga desde hace 13, considera que en España falta apoyo a la Educación y sobre todo, falta escuchar más a los maestros. “Parece que los maestros pintamos poco en la política que afecta a la educación. Nos dicen cómo y cuándo tenemos que educar y por ejemplo, a un médico no se le dice por dónde tiene que cortar en una operación o qué medicación recetar”.

Gálvez cree que no hay una base sólida en el sistema, no hay una continuidad, “cada vez que llega el gobierno de turno cambia planes de estudio y asignaturas a su antojo y quizás ése sea uno de los problemas que sitúan a nuestro país a la cola en modelos educativos europeos, la falta de continuidad”.

El modelo finlandés

“Si los datos sobre nuestro nivel son tan malos, habría que mirar qué se hace en otros países e intentar poner en práctica algunas metodologías y formas de trabajo”, afirma Pablo y continúa: “Me voy a mi área específica, por ejemplo en Finlandia, los niños no llegan a primaria leyendo y escribiendo, en su etapa infantil se juega mucho, se relacionan y aprenden otras habilidades”.

Este maestro comenta eso al tiempo que hace mención a la importancia que aquí se le da a los “números”, a las notas, por las cuales se rige nuestro sistema de calificaciones y hace que tanto padres como alumnos se obsesionen con un 5, un 7 o un 10, fomentando así, la competencia desde que son pequeños.

En cuanto a los nuevos recursos como el inglés y las tecnologías aplicadas a la educación las considera herramientas muy útiles para el trabajo que se hace con los niños, pero sin perder de vista los valores que siempre se han enseñado o los tiempos en los que no se pasaba de curso con asignaturas suspensas.

Burocracia en dirección

Los Jarales lleva tres años solicitando la construcción del colegio en la zona alta de la urbanización Lo Cea, pero aún están a la espera de la licitación de las obras y el año que viene necesitan poner en marcha el primer curso de primaria, pues sus alumnos, todos de infantil crecen, pero este centro sigue impartiendo clases en aulas prefabricadas.

Además de liderar este reclamo, Pablo explica que como director es “el último responsable de todo lo que suceda en el centro”. Las tareas de administración le llevan a estar más apartado de los niños, que es lo que menos le gusta, y también a echar horas de trabajo en casa para toda la burocracia a cumplimentar. Pero lo hace con gusto y entiende que es un modo de preparación para cuando el colegio sea una realidad y cuente con la línea de infantil y primaria. “Es bonito forma parte de un proyecto que empieza y luchar por su construcción” asiente.

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