No hablo a la ligera

Se hace difícil.
Lo reconozco.

Se hace difícil ser real,
tomar conciencia de lo que no es,
de lo que fue.

Seguir el ritmo de la mayoría,
aunque vayan andando a tu lado,
en ocasiones te cuesta media vida,
otras media y entera.

Se hace difícil encajar
en un baúl de millones de puzzles
donde resulta que hay piezas
que parecen pero que no son.

En una caja donde a veces,
en su mayoría,
poder estirarte y sacar la cabeza
es una meta,
un reto,
una manera de no-vivir.

Se hace difícil, sí.

Despertar y mirar
el hueco de tu “ya no estás”,
el olor en el aire a rancio
de tu risa falsa
y el desastre que ha dejado
toda esta tempestad.

Se hace difícil
(aunque parezca que no)
admitir que tengo todo
repleto de recuerdos
atropellando mis dos retinas,
matándose por salir en estado líquido
aunque por dentro hayas dejado hielo.

Lleno de besos interesados,
completo todo de vacío,
incluso del que había
cuando tú fingías estar.

Se hace difícil,
y lo difícil asusta.

Asusta solo de pensar
que si tú has sido así
imagínate cuando llegue alguien
y lo llene todo.

Lo llene todo de besos y risas,
de “Te quieros”
que no tengan fecha de caducidad,
que no se gasten de un día para otro.

Vamos,
lo que viene siendo,
y no lo digo a la ligera,
amor de verdad.

Lola, con D

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Lola con D

Lola, con D. Natal de Jaén pero residente en Córdoba. Diplomada en
Magisterio en la especialidad de Educación Física.
Un día decidí no tatuarme más la piel para empezar a tatuar sobre un
papel.

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