Muere Stéphane Hessel, el filósofo francés que dio nombre a los ‘indignados’

hesselAyer, el pensador, escritor y diplomático francoalemán que movió la conciencia de los jóvenes con su manifiesto ‘¡Indignaos!’ fallecía a los 95 años, según anunció su esposa, Christiane Hessel-Chabry, a los medios locales franceses.

Hijo de una pintora y un escritor judío, nació en Berlín en 1917. Con ocho años se trasladó junto a su familia a París, donde recibió la nacionalidad francesa en 1937. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, huyó a Londres, donde se puso las órdenes del general De Gaulle, que estaba organizando la Resistencia. Hessel llegó a servir en el departamento de contraespionaje y en 1944 fue enviado de incógnito a París. ¿Su misión? Contactar con los rebeldes y preparar el desembarco de Normandía. Lo delataron.

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La Gestapo dio con él, lo torturó y lo encerró en el campo de concentración de Buchenwald. Fue condenado a muerte. Sin embargo, , Hessel consiguió cambiar su identidad por la de otro prisionero que había muerto de tifus. El filósofo, que ahora respondía al nombre de Michel Boitel, salvó su vida y fue trasladado a Rottleberode. Tras un intento fallido, logró escapar de los nazis.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en diplomático. Fue destinado a la Organización de Naciones Unidas (ONU), en donde formó parte del equipo que redactó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Escribió numerosas obras, pero fue el librito ‘¡Indignaos!’, publicado en 2010, y en el que defendía el espíritu de resistencia, el que le dio celebridad mundial. En solo 32 páginas, el pensador recogía el hartazgo de toda una generación e hizo un llamamiento a la resistencia de la población que inspiró movimientos de protesta en todo el mundo, entre ellos, el de los ‘indignados’ de España. Se trataba, según el autor, de “exhortar a los jóvenes a indignarse”.

Lo más curioso es que el éxito del libro vino de un boca a boca que encontró en internet su principal altavoz. Una pequeña editorial progresista de Montpellier, en el sur de Francia, imprimió 6.000 ejemplares y los colocó discretamente en algunas librerías a un precio simbólico de tres euros. El libro se convirtió en un gran éxito de ventas sin apenas promoción mediática, alcanzando casi un millón de ejemplares en apenas diez semanas. Después, traspasó fronteras, traduciéndose a una treintena de lenguas y vendiéndose unos cuatro millones de ejemplares en un centenar de países. En España se vendieron alrededor de medio millón de ejemplares.

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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