Michael Haneke gana el Príncipe de Asturias a las artes

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haneke‘Este año ha sido especial y todo por culpa del éxito de ‘Amor’. Y también por el éxito tan especial del montaje en Madrid de ‘Così fan tutte’. He visto la lista de premiados y me siento muy impresionado y, a la vez, agradecido». Así se ha manifestado en un correo electrónico a ELMUNDO.es el cineasta austriaco Michael Hanelke, tras conocer la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes. El autor de películas como ‘Amor’, ‘La cinta blanca’, ‘Caché’ o ‘Funny games’ ve reconocida, una vez másla década y media prodigiosas de cine que ha vivido desde que su nombre empezó a hacerse habitual en los festivales de cine en los años 90.

En realidad, hay una fecha exacta: ocurrió en primavera de 1998, cuando ‘Funny games’ debutó en el Festival de Cannes. En la pantalla, una crudísima disección de la violencia. Detrás, sospresa, no aparecía un joven salvaje, sino un refinado austriaco que no había hecho cine hasta los cuarenta y muchos y que, en realidad, venía del mundo de la música, la universidad y la Filosofía. La mayoría de los espectadores que aquella primavera leían las críticas de Cannes, no sabían gran cosa de películas como ‘Der siebente Kontinent’ (‘El séptimo continente’), su debut (1989), o de ‘Benny’s video’ (1992).

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Después, llegó el estreno comercial de la película. Y claro, no a todo el mundo le gustó ‘Funny games’; muchos salieron peor que desasosegados de aquel primer encuentro con Haneke. Nunca, de hecho, ha habido una reconciliación, un momento de gratitud con él. Pero, martirio tras martirio, su obra ha terminado por ser indiscutible. El austriaco tiene en su palmarés cinco palmas de oro de Cannes, el Oscar a la mejor película europea, gracias a ‘Amor’ y la aureola de ser el cineasta más importante de nuestro tiempo. El afán de autodestrucción (‘La pianista’), la mentira (‘Caché’), el odio al otro (‘La cinta blanca’, ‘Código desconocido’), la senectud y la inminencia de la muerte (‘Amor’)… Haneke ha ido hasta el límite de los temas más dolorosos que los humanos tenemos en la cartera. Y hasta el límite, esta vez, no es una frase hecha. Sin moralismo, sin espejos deformantes, sin que sobre una coma.

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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