Mi tesoro

mafaldafamiliaSí, definitivamente la familia es ese gran pilar sobre el que uno se apoya cuando cree desfallece, cuando uno necesita reposarse para tomar aliento y seguir, cuando simplemente se busca alguien con apariencia de fuerte para abrazar, aunque en realidad esté tan preocupado como tú.

Son los que siempre están, los que te acompañan en el vagón de al lado durante el viaje que realizas a lo largo de tu vida, por si necesitas conversar, reír, llorar o simplemente que estén a tu lado sin mediar palabra, porque a veces los silencios dicen mucho más, solo hay que aprender a escucharlos.

La familia es a veces el lugar de descanso, donde te resguardas de las tempestades de la vida por la paz y la tranquilidad que dan; y otras, en cambio, son un torbellino de tensiones, discusiones, nervios…propios del día a día en la convivencia con cualquiera, y del que en ocasiones necesitas distanciarte para respirar y volver a retomar cuando las aguas se calmen.

La relación que tenemos con nuestra madre, nuestro padre, nuestro hermano, nuestra prima…es cada una diferente y al mismo tiempo algo las une, porque existe un vínculo de sangre, que aunque suene a película americana, es real, es único y es para toda la vida, aunque a lo largo de ésta tenga sus altibajos.

Las relaciones hay que cuidarlas, hay que saber cuándo decir lo siento, te quiero o cuenta conmigo. Hay que no solo hablar, sino también escuchar. Hay que dar a la misma par que pedir. Hay que hablar y comprender las diferencias. Y hay que tener siempre presente el escalafón que ocupan en nuestra vida, porque es insustituible.

Por todo los sentimientos que se agolpan en estas breves líneas, diré lo afortunada que me siento por haber nacido y sido educada en la mía, porque he tenido la suerte de que era deseada desde antes de nacer, no como les ocurre a algunos bebés que parecen ser una desgracia desde antes de pisar tierra; porque he vivido en una zona y en unos tiempos fuera de conflicto, no como esos niños y niñas que pierden a sus padres en los campos de batallas; porque he tenido una infancia feliz, que a veces se prolonga hasta el presente, a pesar de que ya hace muchos años que pasé la edad establecida.

Sí, hoy también Mafalda dirí que parasen el mundo, pero no por ella, sino por coger a esos niños y niñas que no han tenido su suerte y darles una segunda oportunidad.

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