Mi hijo tiene problemas de aprendizaje. ¿Qué puedo hacer?

deficitatencion¿Qué son las dificultades específicas del aprendizaje?
Se entiende que un alumno o alumna que presente dificultades específicas del aprendizaje (DEA) cuando muestra alguna alteración en uno o más procesos psicológicos básicos implicados en la adquisición y uso de las habilidades de escucha, lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas.

Aunque las habilidades específicas pueden presentarse simultáneamente con el déficit psíquico, sensorial, motor o emocional o con influencias extrínsecas tales como problemas socioculturales, instrucción inapropiada o insuficiente, que no son resultado de dichos déficits.

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Específicamente los problemas de aprendizaje causados por dificultades de integración sensorial, no se relacionan con niveles intelectuales bajos ni con lesiones neurológicas. Son niños que pueden haberse diagnosticado con dispraxia o dislexia, disgrafía, o simplemente retraso en el aprendizaje o retraso madurativo. Todos estos términos se relacionan con dificultades específicas en el aprendizaje motriz y/o académico.
El niño que tiene dificultades de integración sensorial puede tener problemas en tan sólo una de estas áreas (motricidad, lecto-escritura, matemáticas…) o en la mayoría de ellas.
El diagnostico más frecuente entre los niños que presentan problemas de aprendizaje o de motricidad es la dislexia. Pero en la mayoría de los casos esta dislexia (significa tener dificultades con las palabras) no aparece aislada y no es la causa del problema. Los niños no tienen dificultades con las palabras como base del problema, sinó que tienen dificultades en la integración sensorial, presentando problemas de organización espacial, planificación motriz, memorización, etc. Y como causa más evidente aparecen los problemas con las palabras o dislexia (en la escritura, lectura, comprensión lectora, lenguaje escrito expresivo…).

¿Qué diferencia existe entre la dispraxia y la dislexia?

Cuando el niño tiene dificultades en el aprendizaje de nuevas acciones motrices quiere decir que tiene dificultades en las actividades de praxis, y por ello hablamos de dispraxia. Cuando las dificultades están en la lecto-escritura, hablamos de dislexia (dificultades con las palabras). Pero a menudo la causa de ambas dificultades es la misma, los problemas de integración sensorial, y las consecuencias terminan siendo las mismas: un rendimiento escolar por debajo de las capacidades reales del niño/a.
El aprendizaje motriz es el paso previo al aprendizaje académico, y el orden de intervención también debería ser el mismo. No se pueden trabajar las habilidades de lecto-escritura si el niño/a no tiene una buena orientación espacial, si no tiene unos buenos movimientos oculares y una motricidad fina adecuada. Sus articulaciones deben estabilizarse de forma correcta, la mano necesita moverse de forma independiente al hombro, y la lateralidad debe estar bien definida.. Si estas habilidades primarias no se han desarrollado correctamente, los problemas de aprendizaje escolar son mayores.

El niño que presenta problemas de coordinación motriz desde los 3 años sabe pedalear el triciclo, y a los 8 le quitaron las ruedas traseras. En la actualidad sus padres siguen cerrando los ojos cada vez que monta en bicicleta, porque se tambalea y parece que va a perder el equilibrio.
Un niño que presenta problemas de praxis, a los 5 años todavía no sabía pedalear el triciclo, y a los 8 años cuando ya dominó el pedaleo correctamente, no logró aprender sin las ruedas traseras. Tras dos años de entrenamiento, a los 10 años de edad ya controla la bicicleta perfectamente y es capaz de saltar.

Los padres son los primeros en darse cuenta que algo no funciona bien:
Por falta de progreso escolar, especialmente en habilidades que están en pleno desarrollo como la lectura, la escritura o la motricidad, la discrepancia entre una aparente capacidad del niño (parece inteligente y capaz), y el desarrollo real a nivel académico, miedo a ir al colegio, la falta de atención, la angustia del niño, dificultades para establecer relaciones sociales adecuadas con los otros niños, agresividad, o aislamiento…

Habría que evaluar habilidades como: Motricidad gruesa, equilibrio y coordinación, motricidad fina, incluyendo la manipulación del lápiz y tijeras, procesamiento sensorial (si es hiper y hiposensible, o ambos), habilidades de autocuidado: vestirse, desvestirse, asearse,alimentarse…
Incorporar las dificultades específicas de aprendizaje como objeto de detección, identificación o intervención temprana, como una actuación preventiva encaminada a reducir el fracaso escolar, es esencial.

Dr. D. Martín Fernández.
A. Psicosocial Marbella Future.

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