Más que novias

lorenayjesusConocí a Lorena y a Jesús casi un año y medio antes de su fecha de boda. Venían buscando un día que ya estaba ocupado y no fue difícil convencerlos para que modificaran su fecha. Ella con toda claridad y seguridad en sus palabras me explicó que tenía muchas cosas por hacer, por organizar y por decidir. Lo único que tenía claro ere el sitio para la celebración del banquete.

Había estado muchas veces en otras bodas y le encantaba todo, principalmente la comida y el equipo humano, ya que le hacía sentir muy arropada. Así que la decisión de cambiar su fecha fue una de las mejores cosas que hicimos juntas ya que por cosas del destino ese día amaneció fatal, con lluvia, viento. Menos mal que lo cambiamos porque, en cambio, el día de su boda no pudo brillar más el sol. Siempre recordamos esa anécdota.

Trabajar con ellos fue coser y cantar. Todas las sugerencias les parecían perfectas y se aplicaban al evento sin más. Yo me sentía como pez en el agua organizando su boda.

Buffet de tartas

Sólo había una condición: no podía faltar en el postre un buffet de tartas. Al principio a mi me parecía demasiado, ya que también teníamos una fuente de chocolate con una mesa de dulces completa, pero la verdad que fue una decisión muy acertada por parte de ellos porque los invitados se quedaron maravillados con aquel despliegue de sabores y colores.

Su familia se comprometió también con la organización de la boda y fue un gran apoyo para ellos. También para mí porque no solo hay que tener buena comunicación con los novios, sino que la familia es un pilar muy importante en la toma de decisiones de la boda.

Lorena hizo a mano los regalos para los invitados. Así es ella, irradia voluntad por doquier. Me parecieron muy originales. Unos prendedores de fieltro para los caballeros en forma de corbata que estaban súper simpáticos y las alfileres para ellas ponían el toque exótico en forma de tortuguitas de colores. Todos los detalles complementos y decisiones de la boda reflejaban el carácter tan agradable, afable y cercana de Lorena hacia los demás.

El gran día

Y llegó el día tan deseado. Ella estaba radiante con un vestido de volantes y un velo blanco como la nieve con encaje y brillantes que le hacía aún más bella. Su estilo era perfecto desde el vestido a los complementos todo era como una armoniosa melodía en su cuerpo.

Las dos estábamos muy agradecidas y contentas de lo bien que había amanecido el día ya que llevábamos unos días viendo nada más que agua y viento.

La anécdota de ese día, aunque ella tendrá muchas más, yo me quedo con una que reforzó aún más nuestra amistad. En la sesión de fotos de la playa se le enredaron los pies con los bajos del vestido y así llego al restaurante con un nudo de volantes atado a un costado.

Así era imposible comenzar la gran noche. Aparcaron a la vera del bar, el pobre Jesús se tuvo que quedar esperando dentro del coche y en la zona de la barra que era el sitio donde más amplitud teníamos, una compañera por un lado y yo por el otro nos pusimos a coser los volantes del vestido.

Lorena no perdió su sonrisa en ningún momento, al contrario, estaba súper relajada mientras cosíamos los volantes del vestido nos contaba que para hacer tiempo para llegar al restaurante habían parado en el McDonald’s entraron y se tomaron un helado.

Ella me decía que estaba disfrutando del momento como una niña pequeña y que no le importaba pasar vergüenza ni hacer payasadas, porque era su día, su gran día, con el que había soñado siempre y que lo iba a exprimir al máximo.

La sorpresa para los novios fue por parte de su hermano y de su cuñada que nos emociono a todos los que estábamos allí con un viaje para ir a ver El Rey León.

Y así fue desde que entraron al cóctel hasta que salieron por la puerta a las tantas de la madrugada. Lorena y Jesús rieron, bailaron, cantaron, se emocionaron y no pararon de disfrutar de su boda.

Una amistad

La boda de Lorena y Jesús ha sido un antes y un después en mi vida laboral. Siempre me entrego en mi trabajo en cuerpo y alma y siempre tengo mi recompensa que es la satisfacción de ver la alegría de los novios y de sus familiares e invitados.

Pero con ellos fue diferente, aprendí que no solo ganas satisfacción profesional cuando haces tu trabajo con cariño y dedicación si no que también ganas amigos para toda la vida porque has participado en una parte muy importante de su historia.

Todas las bodas y novias que pasan por mis manos dejan huellas que enriquecen y fortalecen mi profesionalidad. Cada evento tiene su toque personal, ninguna boda es igual a otra y de todas aprendes y te cargan de energía y adrenalina para la siguiente.

Ceci Correnggia. Es natural de Montevideo (Uruguay) aunque afincada en Rincón de la Victoria desde hace años. Tiene cursos realizados de planificación y gestión de eventos, banquetes de bodas, marketing, relaciones públicas, entre otros. Tiene más de 15 años de experiencia en la organización de eventos, entre los que destacan las bodas y comuniones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.