Magia, instrumentos y amuletos

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velascristinaLa palabra magia procede del latín magīa que, a su vez, se remonta a un vocablo griego. Se trata del arte con el que se pretende producir resultados que son contrarios a las leyes naturales. La magia puede servirse de objetos o herramientas a través de los cuales canalizar la energía, dependiendo del objetivo usaremos unos u otros. Los más conocidos son las velas, los talismanes y los amuletos. Cada uno tiene o un fin o propósito.

Aunque a priori, la creencia popular piensa que amuletos y talismanes son lo mismo, para nada. Hay una gran diferencia. El amuleto es un objeto en el que depositamos una fe y confianza cuasi ciega, que nos va a traer suerte. Da igual que sea una piedra de la playa, la pata de un conejo, la estampita de la Virgen tal o cual, el camafeo de tu bisabuela Romualda… ¡Da igual! Lo importante es lo que significa para nosotros y las experiencias positivas, mientras lo llevábamos. Su poder radica en nuestra energía, nuestra fuerza mental y el valor que le queramos otorgar.

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El Talismán es diferente, en tanto en cuanto tiene un objetivo concreto, ya sea conseguir algo o protegernos. Aquí quiero hacer un inciso con respecto a» protegernos». Este verano vi una amiga que llevaba un cordón rojo con varios nudos en la muñeca y le pregunte:
– ¿Y esto para qué es?
-Para protegerme de mal de ojo.
-¿Y tú te notas que tienes mala suerte o algo que justifique esa protección?
-No, pero por si acaso. ¡Hay tanta gente mala!

Entonces yo saco mi vena de lógica y anti-contubernios y conspiraciones malignas y le suelto el siguiente discursito:
– ¿Tú te pones una tirita antes de hacerte una herida? ¿Tomas antibióticos sin tener una infección? ¿Llamas a los bomberos sin que haya un fuego? No, ¿verdad? Pues esto es lo mismo, pero peor en todos los sentidos, porque estás presuponiendo que te puede venir un mal deseo o una mala energía (que a fin de cuenta eso es un mal de ojo) y estas potenciando esa posibilidad y sin querer, incluso, atrayéndola.

Bien es cierto, que a veces tenemos rachas que dan que pensar de todo y que las malas energías y los deseos no positivos también existen. Si notas que ya no es una, ni dos ni tres…..entonces sí necesitas una protección, pero lo mismo que no todas las pastillas sirven para lo mismo, ni todos los médicos curan…trata de encontrar alguien que realmente entienda y por supuesto que no te «saque los ojos», porque querido amig@ vas a tener dos problemas, la mala racha y el agujero en tu cuenta bancaria.

Personalmente uso mucho la estampita de San Miguel Arcángel y las tengo en cada espejo de mi casa. No me preguntes porqué. Me da seguridad. Llevo una espadita colgada, que me recuerda que debo ser consciente de que transito en un camino, en el que un mal paso, una mala palabra, puedo hacer, sin querer, mucho daño. Y me encanta todo lo que tenga que ver con la cultura Egipcia.

Las velas son quizás lo más conocido. De hecho incluso sin tener como objeto un acto de magia, se suelen poner con intención de alumbrar el camino de nuestros difuntos, una velita blanca, si buscas amor de color rosa y dedicada a Santa Marta o a San Juan del amor.

Teniendo muy presente que las velas y su uso mágico, no son para doblegar voluntades, sino para potenciar oportunidades y atraer aquello que deseamos, respetando siempre el libre albedrio del otro. Es mejor pedir amor para nosotros mismos, sin nombres ni etiquetas puntualizando que sea para el bien de los dos.

Para las dudas le pondremos una velita blanca a Santa Clara, para el trabajo una vela amarilla y otra verde, naranja para las comunicaciones y los estudios, y sobre todo una intención constructiva y confianza en que hay que atraer lo positivo, el azul la paz y la espiritualidad, el morado la transmutación de los pensamientos, otorga sabiduría, prestigio y elevación. El rojo simboliza el amor pasional… una cenita, una copa de champán y un mirarse a los ojos….y no hay enamorado que se resista.

@Cristina Marley

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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