Los consumidores ante la protección del Medio Ambiente

medioambienteCon frecuencia hablamos de las obligaciones de las autoridades y de las empresas respecto a la protección del medio ambiente. Pero ¿qué hay de nuestra responsabilidad como consumidores?

Según la Constitución Española “todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo” (artículo 45).

Este deber de conservar el medio ambiente se entiende mejor cuando pensamos en que su deterioro afectará a las generaciones futuras (nuestros propios hijos, nietos…). Ellos tienen el mismo derecho que nosotros a disfrutar de la naturaleza, que no es otra cosa que aprovechar los recursos que nos proporciona sin malgastarlos o ponerlos en peligro.

El consumo excesivo de recursos naturales, la contaminación innecesaria, la alteración del terreno y otras muchas actitudes propias de los consumidores ocasionan perjuicios que el medio ambiente no es capaz de reparar de forma natural. El número de habitantes crece de forma exponencial, sobre todo en ciudades y zonas costeras, y nos hemos acostumbrado a consumir en exceso y de forma poco racional. Somos objetivo de campañas de publicidad agresivas que estimulan el consumo innecesario, los productos de escasa duración y las modas efímeras.

Por citar algunos ejemplos, como consumo excesivo que podemos disminuir llama la atención el del agua y los carburantes; como contaminación innecesaria los residuos que producimos y que en muchos casos ni siquiera nos molestamos en reciclar; y como alteración del territorio nos vale como ejemplo el allanamiento de un monte para construir una casa o una urbanización, que a poco que nos informemos conoceremos los perjuicios y riesgos que supone de arrastre de tierras, desertización, inundaciones …

Pero no sólo podemos cambiar nuestros hábitos de consumo para que sean menos perjudiciales para la naturaleza. También podemos utilizar nuestro poder como consumidores para que las empresas cambien sus formas de producción y distribución orientándolas hacia un mayor respeto al medio ambiente. Cuando compramos un producto podemos simplemente paramos a pensar cómo afecta a la naturaleza la forma en la que se ha elaborado, cómo ha llegado a nosotros y qué residuo quedará después. Y después podemos elegir por ejemplo, los alimentos ecológicos, porque han utilizado menos contaminantes; o los productos locales, que han requerido menos transporte y por tanto contaminación. O decidirnos por productos que lleven el mínimo embalaje, para reducir la basura. O por los electrodomésticos con menos consumo, envases retornables, pilas recargables, bombillas “led”, papel reciclado, pulverizadores en lugar de aerosoles… y hasta sustituir productos de limpieza tóxicos por sustancias naturales como el limón, el vinagre o el esparto.

Y por último, también tenemos la obligación de informarnos y ser más exigentes a la hora de requerir a las empresas información veraz y suficiente acerca del impacto ambiental de sus productos, así como denunciar ante las autoridades de consumo cualquier carencia o irregularidad de la que tengamos noticia. Y ante la prensa, por supuesto.

Somos simple y llanamente consumidores pero tenemos poder para cambiar las cosas.

PD: ¿alguien sabe dónde se pueden encontrar tiras de goma para el limpiaparabrisas, para no tener que comprar cada invierno el artilugio entero?

Jesús Quero es abogado y asesor financiero. Tiene un Experto en Derecho europeo por la universidad de Málaga y un Máster en Marketing bancario por la universidad de Alcala de Henares. Miembro de la Asociación Europea de Asesores Financieros (EFPA). Ex-directivo de Banco Santander en áreas de Banca Privada y Banca Personal Internacional. Actualmente trabaja en el despacho profesional Q12 LEGAL & FINANZAS.

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