Las lluvias destrozan las ventas de los mercadillos

mercadillo¡A un euro!, ¡dos por uno!, ¡pruébatelo!, ¡mira que mandarinas llevo! Éstas son algunas de las consignas que se escuchan en los mercadillos. Cada miércoles en Rincón de la Victoria y cada viernes en La Cala del Moral, las explanadas de aparcamientos se llenan de furgonetas que descargan la mercancía que expondrán en el tenderete. Fruta, ropa, zapatos, bisutería, toallas, manteles, artículos de cocina, música, flores…todo lo que puedan imaginar se vende a un precio más reducido.

Ese es uno de los motivos, por los que muchos vecinos y vecinas del municipio tienen la cita fijada cada semana y acuden a los mismos puestos desde hace años porque tienen varias artículos en un mismo lugar y porque “puedes volver a la semana siguiente a cambiarlo si no estás convencido”, asegura María mientras mira unos pantalones para su hijo.

Los puestos de ropa, complementos, mantelería, bisutería o artilugios de toda clase, son los menos visitados, sin embargo los vendedores de fruta solo pueden llorar con un ojo, ya que la comida sigue siendo lo primero y las personas como Virtudes y Ana acuden al mercadillo para llenar sus frigoríficos cada semana. “Nosotras estamos acostumbradas a los puestos y nos gusta más un mercado abierto que las tiendas que están cada una en una punta”.
Siempre hay gangas o artículos básicos a precios inferiores que en tiendas. “Puedes llevarte tres por el precios que te vale uno en la tienda”, dice Alejandra que se reconoce como “especialista” en los mercadillos. Para gusto los colores, los hay que no pisan estos puntos de compra y otros que les encanta pasearse y ver cada día cuál es la mejor oferta para no desperdiciarla.

Gremio familiar

Muchos de los puestos son regentados por familias, padres, hijos, que han heredado de abuelos en la mayoría de las ocasiones. Es el caso de la familia que tieneel puesto de zapatos. Lleva más de 20 años en la venta ambulante. De mercadillo en mercadillo, cada día de la semana abren su negocio en un lugar diferente de la provincia. Nerja, Torre del Mar, Caleta Vélez o Rincón son los municipios donde ofrecen sus productos “a menor precio que en las zapaterías y de calidad”, explica J.R.
Cuentan que lo bueno de esta forma de vender en la calle, es que estás más cerca de la gente y puede que “alguien que acuda al puesto de al lado, se dé una vuelta y vea el tuyo”. Los inconvenientes son el enfrentarse al tiempo cada día, como estas dos semanas atrás que la lluvia a echado por tierra la mayor parte de los días de venta.

Como en todos sitios, esta familia reconoce que este año los ingresos están siendo muy escasos, “la gente viene, pero con poco dinero”. El IVA no lo han subido y pagan sus correspondientes impuestos a cada Ayuntamiento. Reconocen que estos últimos meses las cuentas no salen. No tienen opción de dedicarse a otra cosa, así que de momento confían en pasar la mala racha y poder seguir con su tienda ambulante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.