La voz, el sonido humano (III)

Si ya somos capaces de controlar la respiración diafragmática es hora de pasar al siguiente nivel: resonancia e impostación.

Los humanos tenemos nuestra propia caja de resonancia compuesta por la laringe, boca, fosas nasales, senos paranasales y frontales.

La resonancia es la amplificación del sonido por medio de la vibración del aire. Cada persona tiene una anatomía y estructura orofacial diferente, y por ende, cada uno tenemos nuestra resonancia característica o timbre de voz. Es decir, a pesar de que dos personas emitan un sonido con un tono e intensidad exactamente iguales y haciendo buen uso de sus órganos resonadores jamás sonará igual.

La correcta emisión vocal cuenta con la ayuda de una buena articulación. Es decir, la serie de movimientos que realizan las partes móviles de las cavidades resonadoras (bocal, labios, velo del paladar)

La emisión de la voz hablada/cantada debe tener buena resonancia. Existen partes del cuerpo que resuenan añadiendo riqueza tímbrica al sonido de partida que producen las cuerdas vocales en la laringe y que resuenan en las cavidades mencionadas anteriormente, como los huesos de la cara y las cervicales.

Impostar la voz quiere decir colocarla en a caja de resonancia, de manera que optimicemos todos los recursos, es decir, producir bien la voz sin que cueste ningún esfuerzo. Para realizar la impostación hay que tener en cuenta:

  1. Realizar una respiración costo-abdominal.
  2. Sacar el aire poco a poco, pero de forma continua.
  3. Vocalizar bien, con una buena apertura vocal.
  4. Posición de ahuecamiento: lengua baja por detrás y velo del paladar elevado.
  5. No apurar el aire hasta el final: si se nota que cuesta esfuerzo sacar el aire mientras se está produciendo el sonido es mejor parar.
  6. No marcar las sílabas, ni las palabras con golpes de voz: tiene que salir todo modulado y continuo.
  7. Notar cómo “reverbera” la voz en la caja de resonancia y se oye nítida, clara, limpia y sin asperezas.

Profesionales como cantantes, locutores, actores, maestros, teleoperadores, dependientes, camareros, psicólogos, etc. necesitan usar la voz para trabajar. Si no aplican las técnicas para el correcto uso vocal, a la larga notarán fatiga al hablar, falta de aire, baja intensidad, voz áspera o aireada, sensación de cuerpo extraño en las cuerdas vocales o tensión muscular en la zona del cuello. Todo ello afecta profesional y anímicamente, sin hablar de los problemas de salud que puede acarrerar la mala higiene vocal.

En función del tipo de voz emitida (cantada o hablada) trabajará de distinta manera:

En voz cantada nos centraremos en la extensión vocal o tesitura, acompañada de la coordinación fonorrespiratoria, y postura. Trabajaremos sobre todo con escalas tonales.

La tesitura de la voz se divide en grave, medio, agudo. La resonancia de sonidos agudos es la más difícil, se presenta normalmente en la cabeza; la de los sonidos medios en la boca y laringe; y los graves (sobre todo en hombres) en la zona pectoral.

En la voz hablada no importa la tesitura ni la extensión tonal tanto como la prosodia (acentuación y pronunciación), contiene un bagaje de información sociolingüística, emotiva y dialectal que permite que las personas comprendamos la intención del mensaje. También trabajaremos postura y coordinación fonorrespiratoria.

La terapia vocal es un abanico muy amplio, puede abarcar desde la terapia enfocada al uso de la voz cantada/hablada sin tener ningún tipo de patologías o tratar de lesiones como nódulos, pólipos, pseudoquistes, quistes vocales de retención o epidérmico, puente mucoso, parálisis de cuerdas, hipertonía o hipotonía vocal.

Para más información pueden ponerse en contacto conmigo a través de logolgabc@gmail.com o www.logolgabc.com

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Olga Bermúdez

Logopeda. Forma parte los colectivos AMIRAX, Centro de Fisioterapia Infantil “Poquito a Poco” y “Centro Psicopedagógico AS” en Málaga y Marbella.

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