LA VIVENCIA EMOCIONAL DEL CÁNCER DE MAMA

cancermamaHoy 19 de Octubre Día Internacional del Cáncer de Mama quiero hablar del impacto emocional que sufren las mujeres que reciben el diagnóstico. Una de las primeras preguntas que se hace una mujer en estas circunstancias es la de si se va a morir, lo cual va inmediatamente seguida por la duda de si perderá la mama o podrá conservarla.

Esta sensación de pérdida que surge en un primer momento de forma inespecífica con el tiempo se va concretando. La primera pérdida de la que hablamos se refiere al concepto de “salud”, con el diagnóstico la persona se siente más cerca de ser un enfermo, aunque sus dolencias físicas no sean pronunciadas.

Lo ideal desde el punto de vista emocional es que vayamos dándole un lugar a cada proceso que vivenciamos. Con el cáncer distintas etapas se van solapando, puesto que con el tratamiento y sus efectos secundarios surgen nuevas preocupaciones y miedos que suelen quedar en un segundo plano debido a la fuerte demanda física que en muchos casos reclama el propio tratamiento.

Las reacciones emocionales son diversas y por lo general van cambiando de forma abrupta en diferentes momentos, no hay ninguna correcta ni válida, todas cumplen una función adaptativa. Para evitar que estos dolores del alma se anquilosen en un sentimiento permanente y perturbador existe la figura del psicooncólogo que puede acompañar a la mujer en el camino y ayudar a que esas emociones se sigan viviendo de un modo saludable.

Cuando el sufrimiento nos envuelve es difícil ver qué hay detrás de él, la verdadera labor del psicooncólogo en este campo es encender el foco de luz para que la persona se vea, reconozca y pueda hacer uso de sus propios recursos.

Es muy importante que podamos ofrecerle a la mujer que atraviesa todo este proceso que pueda expresar cómo se siente y verbalizar lo que le preocupa o le angustia. Muchas veces para el entorno o la familia es complicado brindar esta atención porque en ellos también hay mucha movilización emocional y a veces creemos que no hablar de lo que le pasa a la persona que queremos es protegerla o evitar que le duela y estamos generando justamente lo contrario.

Frente al torbellino de novedades y cambios que se avecinan es muy importante que la persona que recibe el diagnóstico pueda mantener la máxima sensación de control posible sobre la situación, puesto que le dará seguridad y la sensación de sufrimiento disminuirá. El control aquí habrá que buscarlo y adaptarlo a cada caso concreto; esta búsqueda es una mirada y un puente hecho de atención y escucha. Quizás en un primer momento sea suficiente clarificar la información que ha dado el médico, más adelante la toma de decisiones en cuanto al tratamiento y a la forma de organizar el día a día.

Desde estas líneas queremos fomentar la participación activa en todo el proceso. Esta actitud ayudará a que la persona pueda colocarse de pie y ordenar los mosaicos de su vida que se han visto sacudidos; esta nueva mirada de atención y reflexión hacia” ¿quién soy?” conduce a un gran crecimiento personal.

Con estas líneas he querido plasmar lo que me han transmitido todas esas mujeres con cáncer de mama que he conocido. Ha sido un regalo poder compartir ese “rehacerse” lleno de esperanza y fuerza en el que tropezar no significa caer, sino coger impulso.

Sobre el Autor: Gisele Alazraki Sarobe trabaja como Psicóloga y Psicooncóloga en el Centro de Psicología Añoreta. Más información en www.facebook.com/CentroDePsicologiaAnoreta

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