La subida a Cómpeta del Club Ciclista Malagueño, una clásica de invierno

rutabicicompetaCambiar los ocho grados del exterior por la cálida cama, antes de que despunte el Sol, no amilana a los socios del Club Ciclista Malagueño (CCM). Cómpeta es una subida leve a estas alturas de la temporada. A las 08:30 en la Plaza de la Marina de Málaga el personal parte con ansias de pedalear para quitarse el frío de encima.

La etapa desde Málaga a Cómpeta, ida y vuelta por el mismo trazado, tiene una distancia de 105km; un desnivel acumulado de 863m. A un ritmo tranquilo puede llevar poco más de cuatro horas. Las únicas rampas duras salen al paso entre Algarrobo y Sayalonga, pero su pendiente no supera en ningún caso el 12%. El perfil orográfico presenta pocas dificultades, predomina el llano en paralelo al mar.

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Se enfila el paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso en dirección este, para salir de la capital por El Palo. El pelotón rueda ordenado en fila de a dos por la antigua N-340 junto a la costa, esto le permite disfrutar de un incomparable amanecer a orillas del Mediterráneo. La Cala y el Rincón de la Victoria son puntos de paso que ven rodar en armonía al grupo de ciclistas. El conjunto de azul y amarillo continúa con el mar a su derecha, pasa por Benajarafe, donde la playa invita a deleitarse con el tibio sol. Sin tomar desvío alguno atraviesa Torre del Mar, hasta llegar a la Caleta de Vélez.

En el kilómetro 34 el grupo vira en dirección norte en la rotonda de la avenida de Andalucía. Las piernas ya hace rato que entraron en calor, nada más abordar la avenida de Trayamar suenan los chasquidos de los cambios, se abandona el plato grande; quien más y quien menos busca un desarrollo más cómodo.

El umbral de cháchara (punto en el que enmudece el personal para respirar), por la A-7206 en busca de Algarrobo, se corta nada más pasar el puente sobre el río y enfilar la carretera a Sayalonga. La subida permite disfrutar del intrincado paisaje axárquico. Las ruinas del castillo de Bentomiz a la izquierda vigilan el paso de las pacíficas máquinas de carbono. El Monumento a la Paz, de Placi de Gaona, erigido en el kilómetro 42 de la ruta, observa como evolucionan los esforzados del pedal.

Sayalonga es famosa por sus nísperos y por su cementerio redondo, esta es una de las obras populares más curiosas de La Axarquía. Sin desviarse hacia Árchez, que merece capítulo aparte, los deportistas prosiguen hasta Cómpeta. En el nombrado pueblo del vino moscatel, con Corumbela a la izquierda y La Maroma exhibiendo sus invernales canas, dan cuenta del avituallamiento.

Recuperadas las energías y los ánimos emprenden el regreso por el mismo camino que los trajo hasta el balcón privilegiado. El descenso no entraña mucha dificultad para quienes tiran de prudencia y maneta de freno en las cerradas curvas, aunque algunos automovilistas se empeñen en invadir el carril contrario, amparados en la estructura más sólida que manejan.

El viento de poniente en la costa se obstina en dificultar la vuelta a Málaga, pero más sabe el diablo por viejo que por diablo. El club se organiza por relevos, los más curtidos tiran a destajo y otros aportan su granito de energía. Antes de la una del mediodía están de nuevo en el centro de la capital. Los amantes del pedal han disfrutado de una jornada de sol y adrenalina, no salen en la tele ni hay besos de azafatas. Pero ellos se han ganado su podium de cada sábado: el placer de andar en bici en buena compañía.

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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