La salud, una preciada joya que ahora parece un privilegio de ricos

saludricoseuroHoy en día, y a la edad que uno va teniendo, valora la salud como una, si no la que más, de las joyas más preciadas que pueda tenerse en la vida. Cuando se es joven, no se piensa en que te pueda pasar algo malo. Ni a ti ni a los tuyos, claro. Sin embargo, los que hemos sido precoces en casi todo, como es mi caso, desde adolescente nos preocupa todo lo que le puede suceder malo a alguien del entorno más querido. De ahí una de las frases de siempre de mi chache Jesús: “Tú de siempre has sido un viejo”.

Le damos muy poca importancia cuando estamos bien, es decir, cuando gozamos de salud. Pero si un día se nos priva de ella y aparece la otra, la antítesis, sí esa, la enfermedad, entonces la cosa cambia. Todo se nos hace largo, muy largo. Además, no creáis que se tarda mucho en pasar de una a otra y la diferencia y el choque es brutal, sobre todo cuando nos damos cuenta de que posiblemente nos lo oculten o no, no tenga arreglo, y en el mejor de los casos, y aunque sí lo tuviera, ya está ahí mi mente diabólica para pensar que no hay solución.

Publicidad

A veces, no hace falta ni que sea una cosa grave. Un simple catarrro o una operación de cataratas puede traer mucho dolor de cabeza y no porque tengas fiebre, sino porque simplemente te da que pensar. El paso, en definitiva, de una a otra suele ser en la mayoría de las veces, muy corto, y así nos ocurre con muchas cosas, como por ejemplo, con el estado de ánimo, la situación económica, el trabajo… Todo, de tenerlo a no tenerlo hay un trecho. El pasar de un lado al otro de la orilla no es ni difícil, no hace falta ni tan siquiera una barcaza, ni saber nadar.

Tener salud nos da ganas de vivir, ilusión, ideas, programar viajes, organizar cosas… No te das cuenta pero cuando te levantas y estás bien, tienes salud y puedes hacer todo lo que pensaste el día anterior. Lo contrario debe ser terrible. Sin embargo hay mucha, demasiada gente diría yo, niños y mayores, que padecen enfermedades irreversibles y que un día es igual o peor que el anterior. Que la medicina no llega a devolverles esa salud que la vida les quitó un día en tan solo unos segundos.

Mi artículo va dedicado a esa gente, grandes y pequeños que en estas fiestas van a estar malitos, que no van a poder tener un mínimo de salud, que es la esencia de vivir, para poder salir de ese hospital donde llevan tanto tiempo. Mi ánimo desde aquí para que sigan luchando porque un día recuperen esa salud que tanto se echa de menos. Mi apretujón a esos niños tan pequeños, que no hace falta que os diga que son mi predilección, para que un día con la ayuda de esos magníficos profesionales sanitarios, que ahora luchan por una sanidad más eficaz y cuidadosa, salgan adelante y empiecen a vivir de nuevo.

Arrimemos el hombro todos para que esas personas que están privadas de salud y que podríamos ser nosotros mismos en cualquier momento, tengan los mejores médicos especialistas y los mejores servicios.
No permitamos nunca que insensibles e inhumanos políticos se salgan con la suya reduciendo medios para que esas personas no tengan ni la más mínima esperanza de salir de es agujero. Ellos, esos políticos que se creen tan sensibles, nunca tendrán estos problemas, ellos irán a los mejores hospitales, privados por supuesto, donde un “amiguete” sanitario le atenderá como a un rey. No os quepa ninguna duda que siempre habrá ricos y pobres, también en algo tan delicado como en la salud.

Publicidad
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.