La infertilidad, una enfermedad, no un capricho

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consultaAl parecer, el Ministerio de Sanidad estudia en estos días la revisión de la cartera básica de servicios para decidir si continuará manteniendo, y de manera gratuita, prestaciones tales como la reproducción asistida, los cribados, la selección genética, la rehabilitación y los implantes oftalmológicos.

Aunque, según declaraciones efectuadas a los periodistas el pasado día 12 por la titular del departamento, la ministra Ana Mato, y que recoge en su web la Cadena Ser, “no hay nada decidido y, por ahora, se está escuchando a los expertos y a las comunidades autónomas”, la sola mención de la posibilidad del cese de la gratuidad de estas prestaciones me pone, como profesional de la salud, literalmente “los pelos de punta”.

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Y es que, como psicólogo que ha trabajado durante más de doce años tratando de atenuar el sufrimiento emocional de parejas que por diversos motivos tienen dificultades para conseguir la gestación, no me gustaría un panorama en el que el acceso a la reproducción asistida se viese limitado por la cantidad de dinero del que puedan disponer los afectados.

No sé si los técnicos del Ministerio y sus asesores son conscientes de que en España casi un 15% de las parejas en edad reproductiva tienen problemas de esterilidad y los datos epidemiológicos están poniendo de relieve “un incremento de los problemas de fertilidad en las parejas, posiblemente derivado de múltiples factores: fisiológicos, ambientales y sociodemográficos” (Libro Blanco Sociosanitario: “La Infertilidad en España: Situación Actual y Perspectivas”. Sociedad Española de Fertilidad, SEF, 2011).

No sé si lo son de que la Organización Mundial de la Salud define a la infertilidad como “una enfermedad del sistema reproductivo”.

No sé si lo son del intenso sufrimiento físico y emocional que genera el hecho de querer tener un hijo y no poder.

No sé si lo son de que, precisamente porque la infertilidad es una enfermedad y no un lujo, la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud incluye entre sus prestaciones básicas desde el año 1995 el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad y que, aun así y en palabras del Dr. Federico Pérez Milán, Médico Adjunto de la Sección de Reproducción Humana, Dpto. Obstetricia y Ginecología del madrileño Hospital Universitario Gregorio Marañón y actual presidente de la SEF: “a diferencia de lo que sucede en otros ámbitos de la atención a la salud reproductiva, los servicios públicos soportan desde hace décadas una enorme desproporción entre demanda y medios para su atención”, que se traduce en que “la demora habitual para acceder a un tratamiento mediante fecundación in vitro en los centros públicos de muchas Comunidades Autónomas supera los dos años de promedio”.

No sé si lo son de que fuera del sistema publico los precios de un tratamiento reproductivo medio, según las características del problema médico tratado y la técnica utilizada, oscilan entre los 1000 y los 6000 euros. Cantidades hoy en día imposibles de satisfacer por un importante porcentaje de la población, que de no disponer de la prestación publica se vería abocada a no poder resolver en ningún caso su problema reproductivo.

Y porque no lo sé, y me temo que tal y como van las cosas los criterios economicistas terminen primando sobre los criterios de salud, como profesional de salud implicado en estos temas espero que al menos antes de tomar una decisión nuestros poderes públicos tengan en cuenta las recomendaciones para la asistencia reproductiva en centros públicos del Grupo de Interés de Centros de Reproducción Asistida del Sistema Nacional de Salud, de la Sociedad Española de Fertilidad, y el unánime clamor de las asociaciones de pacientes en el sentido de promover la dotación de recursos asistenciales públicos destinados a reproducción asistida y no de recortarlos.

Agustín Moreno, psicólogo de Galileo-Psicólogos.

 

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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