La asociación de parados Rincón de la Victoria en acción

paradosrepartiendoTodos los principios, salvo en las relaciones amorosas (que suelen ser muy pasionales), son muy difíciles, toda persona que alguna vez se haya embarcado en la creación de una empresa, de una asociación, de una acción colectiva o casi en cualquier cosa, sabe que lo difícil es arrancar, dar los primeros pasos, porque es inevitable que asalten las dudas ante las primeras dificultades, ante los primeros contratiempos, y es cierto, que cuando lo que emprendemos coge su propia dinámica, su propio camino, todo parece más sencillo aunque siga siendo un reto.

Así nos sentimos al principio los primeros parados de Rincón que nos lanzamos a la arriesgada idea de crear la Asociación de Parados, arriesgada porque no tenemos un céntimo, somos gente con cargas familiares, con hipotecas, alquileres, hijos, etc que para empezar no teníamos más que una voluntad de hierro y unas ganas irresistibles de gritar a los cuatro vientos que no estamos como estamos por una cuestión personal, por un fracaso personal , sino que esto que está pasando en Rincón es un drama social, un drama que nos afecta a todos los vecinos, desde el más rico al más pobre, desde el más comprometido hasta el más insolidario; las razones son claras y contundentes, a más paro, menos consumo, menos impuestos para el ayuntamiento (que somos todos), menos empleo en Rincón, y porqué no decirlo, peor humor por la calle y más tensión social.

La Asociación de Parados tiene que luchar cada día contra muchas cosas, contra muchos impedimientos, no tenemos dinero para nada, solidariamente los propios parados sufragamos nuestros mínimos gastos, cuesta abrir las puertas de los despachos oficiales para que nos escuchen, cuesta movilizar a la prensa para que nos publiquen (con la honrosa excepción de La Voz de Hoy que siempre está a nuestra disposición), pero los parados tenemos un enemigo más poderoso que todo lo anterior junto; la Resignación de los propios parados, romper esa barrera mental de la resignación, romper los hábitos del individualismo extremo, del aislamiento social, convencer a la mayoría de los cinco mil parados del municipio de que juntos somos muy poderosos y que separados y aislados no somos nada para quien nos tiene que escuchar, al principio vencer el virus de la resignación fue duro, difícil y la batalla continúa, pero la estamos ganando, empezamos siete vecinos allá por noviembre, en navidades éramos unos cincuenta y a día de hoy somos 138 paradas y parados de Rincón. Faltan cientos de personas por venir, pero con trabajo, esfuerzo, honradez y argumentos claros y sencillos, vendrán, y entre todos haremos que nos escuchen, nos tomen en cuenta y nos ayuden a resolver el problema político y social más grande que tiene nuestro pueblo: El paro y la exclusión social.

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