Jongeneel y sus Brazadas Solidarias, frente a la más larga de las travesías

brazadas solidarias1Si más de 20 horas seguidas nadando en aguas abiertas no doblegan tu espíritu, parece claro que prácticamente nada podrá contigo. Christian Jongeneel se ha curtido en mil batallas. Este excepcional malagueño de 39 años atesora en su palmarés travesías como la del Estrecho de Gibraltar (ida y vuelta), el Canal de la Mancha, el Estrecho de Cook o el puerto de Colaba (en Bombay), entre otras. Por tanto, las inclemencias meteorológicas no tienen mucho que hacer ante la constancia y dedicación de este rinconero de adopción. Río de la Plata le debe una y Christian volverá, aunque todavía no sabe la fecha. La espera se le hace más larga que cualquier otra travesía.

Hará cosa de un mes, entre finales de enero y principios de febrero, Jongeneel se desplazó hasta Sudamérica para cruzar a nado los 48 kilómetros que separan Uruguay de Argentina, una heroicidad que hasta la fecha sólo han realizado una veintena de personas. El ininterrumpido mal tiempo, por aquella zona han vivido el verano más lluvioso de las dos últimas décadas, impidió que el deportista pudiera echarse al agua. Pasaron las dos semanas de vacaciones y tuvo que regresar a España sin haber dispuesto de la oportunidad de enfrentarse a su reto.

Sí, por sorprendente que pueda parecer, Christian ahorra durante todo el año para costearse las travesías que lleva a cabo por todo el mundo durante sus períodos vacacionales. Este joven malagueño, que ha formado parte de la Selección Española de Salvamento Acuático, trabaja en la Agencia de Medio Ambiente, ocupándose de tareas de reforestación. Con una sonrisa en la cara, Jongeneel atiende a ‘La voz de hoy’ y habla de su experiencia por las tierras del hemisferio sur y de las sensaciones vividas al no haber podido siquiera intentar la proeza, también comenta sus planes de futuro.

A día de hoy el malagueño no descarta escaparse una semana del mes de marzo a Uruguay para probar fortuna de nuevo, siempre que sepa que la meteorología va a concederle durante varias jornadas una merecida tregua. La idea resulta complicada de poner en práctica por el coste del desplazamiento y las obligaciones laborales, pero Christian baraja la posibilidad. A partir de abril ya será imposible realizar la travesía debido a que el verano en Sudamérica llega a su fin. De modo que habría que posponer la travesía definitivamente hasta el próximo año. En marzo o en 2015, no quedan otras opciones.

La situación pende en el aire y depende de varios factores como, por ejemplo, el tiempo, que queda fuera de cualquier control. Y, además, pese a que se diesen las condiciones idóneas, el nadador no se siente muy convencido de este hipotético viaje exprés. Le apetece para quitarse la espinita clavada, pero a la vez guarda cierto recelo. Y es que cuando uno habla con Christian lo primero que él deja meridianamente claro es que la natación es su pasión, su mayor afición, pero no su modo de vida: “Trato de disfrutar cada vez que me meto en el agua, intento saborear el momento presente; no hago estas travesías para obtener récords o ser el mejor, sino que para mí estos retos son experiencias vitales”, y añade, “gracias a ellos he conocido otras culturas, a personas maravillosas, he visto mundo y todo ello me ha hecho crecer y madurar”.

Aporta tu grano de arena en la campaña solidaria de ‘crowdfunding’
Jongeneel se encuentra muy vinculado con la esfera del activismo y la cooperación y, como consecuencia, ha dotado de una vertiente solidaria a sus desafíos en aguas abiertas. En 2010 creó la ONG Brazadas Solidarias, la cual trata de unir el mundo del deporte con el campo de la cooperación para que exista un trasvase entre ambas. De hecho, a Christian siempre le gusta decir: “Es posible contribuir en buenas causas sin ser uno famoso ni atleta de élite; los pequeños granitos de arena solidarios aportados entre todos al final crean una bonita playa. Ésta es la filosofía de nuestra ONG”.

Brazadas Solidarias organiza travesías como la del pasado verano en Rincón, que fue todo un éxito (cerca de medio millar de inscritos) y que promete volver a serlo el próximo mes de agosto. En estos eventos los participantes pagan una pequeña cantidad de dinero por inscribirse. Todo lo recaudado por la ONG, tanto en las travesías como en las gestas de Christian, se entrega a la Fundación Vicente Ferrer. Con los fondos obtenidos ya se han podido construir seis casas y un colegio para la tribu de los Chenchus en India y ahora, con el reto de Río de la Plata, se intenta conseguir el dinero suficiente para edificar un centro comunitario.

Para lograr el objetivo Brazadas Solidarias puso en marcha una campaña de ‘crowdfunding’, a través del portal Goteo.org, que todavía sigue abierta. Este tipo de recaudación solidaria consiste en una plataforma virtual mediante la que las personas que así lo quieran pueden donar una cantidad de dinero que se destinará de forma íntegra a financiar el proyecto. Hay un plazo de tiempo para lograr la cifra mínima, en este caso 4.335 euros, y si no se logra los fondos retornan a los donantes. Hay que superar esa cota para que el proceso siga adelante hasta una segunda fase en la que la propia Goteo.org promociona la iniciativa, buscando nuevos colaboradores.

A falta de una semana para alcanzar la fecha límite, ya se ha acumulado la mitad del montante necesario para que el proyecto supere la primera ronda, pero todavía resulta vital la ayuda y el apoyo de todos. Por tanto, a continuación se enlaza la dirección de la página web para que los lectores de ‘La voz de hoy’ que así lo deseen aporten su granito de arena a esta maravillosa iniciativa:
http://goteo.org/project/brazadas-solidarias/

Además, dicha página contiene un vídeo explicativo de la acción solidaria así como abundante información sobre las acciones que a diario realizan conjuntamente la Fundación Vicente Ferrer y Brazadas Solidarias, y también se hallan disponibles todos los detalles del desafío de Jongeneel en Río de la Plata.

“Al final todo se basa en ayudar a los demás, descubrir la realidad de nuevos lugares y conocer a nuevas personas”, con esta sencillez explica Christian sus heroicidades en aguas de medio mundo. Reconoce que los primeros días después de regresar se sintió “algo perdido y entristecido” al comprobar cómo se le escapaba entre las yemas de los dedos la travesía para la que tanto se había entrenado. Sin embargo, rápidamente el pesar cedió su lugar a la ilusión y dentro de su cabeza ya germinan futuros desafíos, al igual que no descarta volver a Uruguay más pronto que tarde. En cualquier caso, lo que se antoja seguro es que ocurra lo que ocurra jamás perderá la sonrisa, la humildad y su actitud optimista; en definitiva, nunca se disiparán esas ganas de vivir que rebosan ilusión y le hacen un nadador único y excepcional, por encima de cualquier gesta o récord de las que ha logrado. Río de la Plata te debe una, Christian, seguro que pronto te desquitas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.