¿Jálogüin?… No, gracias

helloween

helloweenHacía tiempo que no iba a la capital y, pese a lo mal que está todo, las calles bullían repletas de gente. Entre ésta, una mujer maldecía a voces ante un escaparate de moda juvenil. Con su índice me señalaba los letreritos, los carteles… todo escrito con palabras extranjeras.

Otra viandante de edad avanzada comentaba que cuando tuvo que emigrar a Alemania lo pasó muy mal porque no entendía nada del idioma que la acogió pero… que aquí te hagan esto… ¿Por qué tenemos que ir con el diccionario de bolsillo cuando paseamos por nuestras calles?

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Pobre gente mayor cuando vea esto. No entenderá nada de nada. ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? ¿Cómo se sentirán? Seguro que discriminados en su propio país.

Era el día de la Virgen del Pilar hoy llamado el día de la Fiesta Nacional de España: desfile, patriotismo…
Me vino a la memoria el libro de Álex Grijelmo “Defensa apasionada del idioma español”, en el que su autor ve como uno de los principales peligros para nuestro idioma la invasión de palabras extranjeras. Esto lo comentaba el burgalés en el año 1998. Figúrense cuánto ha llovido y cuánta cosecha extranjera desde entonces.

A veces criticamos las lenguas que se hablan en otras comunidades, al fin y al cabo territorio español, y sin embargo usamos cada vez más anglicismos porque, dicen, es un signo de distinción: si las empleamos en nuestro lenguaje parece que seremos más cultos y más modernos, sin darnos cuenta de que estamos perdiendo la grandiosidad de nuestro idioma por una invasión de extranjerismos innecesarios.

Alguien, hace tiempo, me mandó al respecto un correo con esto:

FÚTBOL:
El jugador del Spórting perteneciente al top-ten de best-players, incurrió en claro out-side, se dirigió al linier que estaba en el córner, que a su vez miraba al palco VIP, para decirle que…

BALOMPIÉ:
El jugador de la Deportiva perteneciente al listado de los 10 mejores jugadores, incurrió en claro fuera de juego, se dirigió al juez de línea que estaba justo en el saque de esquina, que a su vez miraba al palco de autoridades, para decirle que….

Éste es el correo y no email que me envió mi amigo Antonio y no Anthony camarero y no barman cuando nos estábamos comunicando por el ordenador y no chateando… comiéndome el bocadillo y no el sándwich.
No lo dudo, el inglés es una lengua dominante en la ciencia, la tecnología y las comunicaciones causando inevitablemente la importación de muchos vocablos de ese idioma. Las palabras que no tienen equivalente en español (neologismos) son bienvenidas y necesarias para la evolución del idioma; lo discutible es la importación de vocablos que sustituyen palabras existentes (incluso comunes) en nuestro idioma.

¿Nos hemos dado cuenta de la cantidad de extranjerismos que invaden nuestras calles (anuncios, letreros, propaganda…) o que están infiltrados en nuestra conversación diaria, en la prensa, en la televisión? Sin ir más lejos, me desperté hace unos días y, en las noticias matinales de dos cadenas se leía en titulares “El Valencia golea al Bate Borisov con un “hat-trick” de Soldado en Champions 0-3.” ¿Qué persona mayor y no aficionada a este deporte sabe lo que significa esto? Haciendo gala de nuestra quijotesca agudeza podremos adivinar por el contexto que se refiere a algo fabuloso, a una genialidad del futbolista en cuestión.

Pues como este ejemplo, sólo en televisión, entre anuncios y demás pueden hacerse una idea de la cantidad de palabras intrusas que tenemos. A este paso, por favor, al menos que pongan subtítulos en español para las personas mayores que no sean angloparlantes.

Según tengo entendido en el año 2002 hubo un acuerdo para el buen uso del español en televisión. Pero, como he mencionado anteriormente, un aliño en inglés hace que los titulares o la crónica parezcan de un nivel superior.
La Real Academia de la Lengua, como máximos responsables de nuestro idioma, me imagino que poco puede o quiere hacer por esto.

Finalizando, aclaro que no estoy en contra de que existan secciones en inglés en nuestros periódicos, entendido por ser el idioma más universal para comunicarnos, hasta ahora, y como un servicio público para otros forasteros, pues es un apartado al que voluntariamente se puede acceder, e incluso puede que a más de un estudiante español le sirva para practicar.

Quizás sea que el escribe se encuentre entre ese puente generacional de las señoras enfadadas del principio del artículo y nuestros jóvenes que verán pronto un solo idioma universal a costa de privar a otras lenguas de su riqueza, su idiosincracia y sus siglos de existencia.
Pero me queda la sensación de que aunque no nos lo impongan nos lo están dando a tomar a cucharaditas.

Sin ir más lejos, ¿os habéis enterado de que se ha celebrado Jálogüin? Creo que no ha aparecido ni en televisión, ni en anuncios, ni en prensa escrita… Inconsciente o conscientemente estamos perdiendo lo nuestro (que, a mi parecer, es mucho mejor) para dejar paso a costumbres importadas y sin sentido.

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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