Gestión financiera: ¿formación o externalización?

Si bien la gestión financiera es uno de los núcleos en torno al cual giran todas las empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, de un sector u otro, lo cierto es que también supone un gran quebradero de cabeza para muchos emprendedores y pequeños empresarios.

Esto se debe a que su importancia es nuclear, pero, a la vez, ofrece un cierto nivel de complejidad para aquellas personas que no tengan conocimientos en la materia. Además, cuando un experto en una disciplina concreta se decide a iniciar un negocio, no tiene por qué estar preparado para ser empresario, ni dominar aquellas materias propias de la gestión empresarial, como es la gestión financiera.

Gestión financiera: profesión de futuro

La gestión financiera se puede definir, de manera simplificada, como la administración efectiva de los recursos que posee una entidad, tratando de gestionar los ingresos y los gastos de la forma más eficaz posible. Esta disciplina es inherente a cualquier tipo de negocio, por cuanto una empresa siempre va a generar gastos y obtener, o intentar obtener, ingresos.

En un contexto como el expuesto, parece lógico pensar que aquellos que cursen sus estudios, ya sean universitarios o de FP, en relación a la gestión financiera, tendrán altas probabilidades de desarrollarse en el mundo laboral.

Esto es porque toda empresa depende de una correcta gestión financiera, desde las grandes, hasta las más pequeñas. Por ello, en las grandes empresas, los perfiles descritos tienen cabida porque suelen contar con un departamento financiero propio, y en las pequeñas empresas, pueden tener presencia porque es habitual (y recomendable) la externalización de estos servicios.

Desde otro punto de vista, para un experto en cualquier materia podría ser acertado cursar un FP en gestión financiera, puesto que, como decíamos, gestionar un negocio va mucho más allá del dominio de un tema en concreto, una habilidad o una destreza. Sea cual sea el objeto de una empresa, la gestión financiera es una pieza clave para su correcto funcionamiento, por lo que este tipo de formación puede ser complementaria a cualquier otra si lo que queremos es descartar la externalización del servicio.

Motivos para externalizar la gestión financiera

Es posible que un pequeño emprendedor intente hacerse cargo personalmente de todo lo relacionado con su negocio. Esta actitud suele deberse a la necesidad de reducir los gastos en el momento inicial, ya que se desconoce la rentabilidad que tendrá la empresa en el futuro. Pero también a la falta de confianza y a la dificultad para dejar su propia empresa en manos ajenas.

No obstante, en la mayoría de los casos, esto tiende a ser un error, puesto que, como decíamos, la gestión financiera ostenta una importancia capital, y, difícilmente podrá estar en mejores manos que en aquellas especializadas en la materia.

Por otro lado, el tiempo que un especialista dedique a la gestión financiera de su negocio, está dejando de dedicarlo a su propia especialidad, por lo que no es recomendable abarcar demasiadas tareas, ya que el resultado puede ser que ninguna de ellas se llegue a desempeñar.

En cualquier caso, y si a pesar de todo quieres ocuparte personalmente, fórmate adecuadamente.

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