“Es lo que hay”

Hace tiempo que no escribo. Hace tiempo que voy guardando mis palabras, mis pensamientos… Que no quiero preocupar a los que me quieren. Y que pienso que la tormenta pasará. Pero lo cierto es que no. Así que aprovecho el cielo nuboso, siempre digo que el tiempo me afecta, y tecleo en mi pc, al menos para desahogarme.

No me gusta escuchar a jóvenes resignados en sus trabajos, quejarse entre amigos y familia y terminar con la coletilla: “Es lo que hay”.  Me niego a vivir así: con un sueldo precario, dando gracias porque al menos tengo un trabajo, que no reconozcan mi esfuerzo más que con una palmadita, y perdiendo la ilusión por momentos. Será que me hago mayor.

Hace tiempo, una amiga tuvo un problema de salud, lo más valorado que tenemos, y me planteé qué querría estar haciendo si fueran mis últimos días. Desde entonces intento no dejarme atrás un beso, un te quiero, una comida con los míos, un viaje o aquellas pequeñas cosas que nos hacen felices cada día.

Pero también pienso mucho en mi trabajo, porque nos ocupa muchas horas al día y muchos días al año como para estar aguantando empresas para las que somos un mero número, jefes para quienes somos solo herramientas para conseguir sus objetivos, sueldos que casi no nos permiten llegar a final de mes si no fuera por nuestros padres y jornadas que se parecen más a las de nuestros abuelos, donde no había fines de semana ni todos los derechos que después se consiguieron.

Dicen que somos la generación mejor preparada y también he oído que la más triste para los jóvenes que somos, porque no vemos que la situación mejore ni que pasen los años y estemos donde pensábamos que lo haríamos si nos esforzábamos y trabajábamos duro. Pero es no nos ponen las cosas fáciles; algunos más bien se entretienen en poner piedras en el camino.

“Becarios a cero euros”. “Contratos de formación a mayores de 45 años”. ¿Llamando a la Tierra? Estos son algunos de los últimos titulares que hemos podido ver. No es que no avancemos es que quieren que retrocedamos. Y lo peor, es que quienes nos gobiernan lo permitan y nosotros les dejamos. Sí, los sindicatos también. Algún día, quisiera ver a  tanta gente en la calle clamando por mejorar sus condiciones de vida, como cuando se celebra un mundial o nuestro equipo gana la copa.

¿Qué nos pasa? ¿Hasta cuándo? Economistas, Enfermeros, Fotógrafos, Informáticos, Profesores, Periodistas, Cocineros, Abogados… Todos estamos descontentos y no hacemos nada para que esto cambie. Solo aguantamos que sigan pisando nuestros sueños y nuestras ganas. Mientras, ellos comen en restaurantes de 5 estrellas a  45 euros el cubierto y se ríen porque siguen ganando.

Yo no quiero esto.

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