Entrevista con Rafael Rodríguez, párroco de la Iglesia de La Cala del Moral

curaRafael Rodríguez es el párroco de la Iglesia de la Cala del Moral desde hace casi cinco años. Es nacido en Pedregalejo y su primer destino fue la Serranía de Ronda. También ha dado clases de Religión en algunos centros y actualmente visita los institutos Puerta de la Axarquía y Ben al Jatib para informar a los estudiantes de campañas como la del Domund. De Rafael sorprende a simple vista su juventud pero dice de manera contundente que “Dios me pidió entregar mi vida al sacerdocio”.

¿Por qué a penas hay jóvenes en la Iglesia?

Hace unos años la formación era más unitaria en los colegios y en la familia y en todos los ámbitos se impartía la fe cristiana. Hoy en día ser cristiano no es algo social sino más personal, una labor de descubrimiento. Ahora hay un grupo de jóvenes en la Iglesia de los que se han confirmado y continúan formandose y haciendo actividades sociales.

¿Cree que la Iglesia debería modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos?

La Iglesia no es un club social que busca adeptos, solo quiere trasmitir el mensaje de Jesucristo y no admite rebajas. Hay una antropología, una moral crisitiana espiritual que se basa en el mensaje de la visión de Dios sobre el ser humano, con unas condiciones para el hombre y la mujer. La Iglesia es firme no es un grupo social o político que cambia en función de los votos. No es cuestión de modernidad, aunque a veces sea incómodo y nos traiga conflictos, la Iglesia es fiel a sus convicciones.

¿Piensa que los medios exageran los casos de pederastia en el clero?

Es bueno que salga a la luz y los que hayan caído en ese delito sean apartados del sacerdocio, pero tampoco hay que crear una sospecha generalizada. Se exagera la importancia porque realmente hay muchas más personas que no son sacerdotes que han caído en la pederastia. Los medios dan una visión de la Iglesia muy fría, deshumanizada, cuando es todo lo contrario, una familia donde se comparte. La Iglesia es muy atacada porque sus principios doctrinales son muy firmes y por eso es incómoda en ocasiones.

¿Considera que las personas creyentes que se encuentran en situaciones desfavorecidas abandonarán la fe?

La fe es mi confianza en Dios, mi relación vital con él y pasará por momentos de duda pero si una persona cultiva su fe y no pone interrogantes saldrá de esa situación y buscará ayuda en el sacerdote de la parroquia, en la comunidad cristiana, en las hermandades…Es necesario que ante las adversidades todos estemos cercanos, nos escuchemos y apoyemos. Desde la parroquia hemos creado una bolsa de trabajo y aunque hacemos cosas para ayudar siempre puede mejorarse.

¿Cómo valora la labor de las cofradías?
Las procesiones es algo muy momentáneo, una fe muy limitada y no comparable a la real, pero mi misión como pastor en esas hermandades es procurar que vivan la fe e invitarles a que vivan la grandeza del mensaje y que se impliquen. Creo que el punto a mejorar es el compromiso, deberían dedicarse más al mundo de la caridad en los pobres.

¿Qué le parece la riqueza que existe en algunos templos y cofradías?
No puedo vender nada de la Iglesia porque es patrimonio, la gente lo ha donado con el paso de los años pero al mismo tiempo debería haber más iniciativas a favor de la caridad y el compromiso con los demás. De todas formas en la Iglesia de La Cala no hay ostentación y las cofradías de aquí son humildes también.

Rafael Rodríguez reconoce que es un honor ocupar el sitio del anterior párroco, Antonio Estrada, ya que tuvo el mérito de trabajar con todo el pueblo y entregarse a la gente y por eso era tan querido y respetado. Explica que tenía muy buena relación con él y que recibió sabios consejos y por ello intenta cumplir cada día con lo que el pueblo le requiere y estar disponible para los feligreses y para la Iglesia.

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