En segunda persona

pastillas

pastillasComo todas las mañanas desde hace más de tres años veo en la cocina a un inseparable Tamoxifeno. Lo hemos ido aceptando día a día hasta convertirse en uno más de la familia, pero con una total desconfianza, mejor preferiríamos que se hubiese quedado lejos y no haber entrado nunca en casa.

Llegué acabada la jornada de trabajo. Tú me esperabas más ansiosa y desesperada que nunca pero tuviste que sacar fuerzas para no alarmarme. Habían telefoneado de radiología comunicándote lo que uno nunca se espera. Tú, como siempre y pese al mal trago de encontrarte sola, restándole importancia para que yo no me viniese abajo. Mis ojos se inundaron y mis lágrimas abrazaron a las tuyas. Por qué?… Por qué a nosotros?

Publicidad

Luego todo fue un no querer que los niños se viesen tocados por el tema. Un disimular lo que llevábamos por dentro. Cómplices de un secreto a medias. Fueron unos días en los que todo se ve oscuro, de noches de lloros en el lecho para desahogarnos, de llamadas a médicos y hospitales, de nervios, de desesperación… Se piensa en lo peor y que no habrá solución al problema.

El destino quiso que fuésemos a un hospital de la capital malagueña y que te pusieras en manos de Manuel Molina, un excelente cirujano de mama. Peticiones al Nazareno (al tuyo y al mío), a El Rico…

A continuación vinieron las sesiones de radioterapia, allí te encontraste con personas afines a tu estado. Los sentimientos salen a flor de piel en estas situaciones: todos parecemos más cercanos. ¡Cuánto aprenderíamos visitando de vez en cuando lugares como estos en los que por encima de todo se valora la salud!

Has tenido el apoyo de tu familia y de los buenos amigos, ellos han sido el bastón en el que nos hemos apoyado, cuando todo era adverso han hecho que fuese más llevadero. Siempre les estaremos agradecidos.
Fue muy importante el no estar nunca sola, el salir y pasear, el hablar con la gente… El estado de ánimo es fundamental para ir ganando terreno.

Observamos que cada vez nos encontramos, por nuestras calles, más mujeres con pañuelos en la cabeza (y no me refiero a las musulmanas), sin avergonzarse ellas han decidido plantar cara. Ésas son las luchadoras que, como antiguos soldados que salen al campo de batalla, están jugándose la vida y deberíamos darle el máximo reconocimiento. Quizá desde la postura del que no ha padecido este “alistamiento” no le demos la importancia que se merecen. Aconsejaría que no hubiesen miradas indiscretas, que incluso les dirigiéramos unas palabras de apoyo. Una sonrisa de ánimo para todas aquellas que como tú, tenéis méritos de guerra más que reconocidos.

Temo que el celebrar un Día Internacional del Cáncer de Mama sea debido a que no lo tenemos presente en nuestro día a día, a que necesitan recordarnos que hay muchas mujeres (y algunos hombres) que padecen esta enfermedad y que la gran mayoría permanecemos inmóviles ante esta lacra.

Nosotros desde hace muchos años pertenecemos a la Asociación contra el Cáncer. No tenemos ua cuota alta, pero nos sentimos orgullosos de poder ayudar en algo.

Mi felicitación a todas a las asociaciones locales y provinciales.

Publicidad
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.