En enero, las castañas vienen de China

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castanasLlega el otoño y con él los puestos de castañas que llenan de humareda las esquinas de la ciudad. Una madre compra para sus hijos, un hombre baja todas las tardes de Benagalbón para pedir seis por un euro, “más la voluntad”, como dicen Manuel Benítez y Luisa Cuesta que llevan toda la vida en el negocio y desde hace más de diez en el puesto que hay en la plaza del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria.

“Mi abuelo ya era feriante y en otoño vendía castañas”, cuenta Manuel, cuyo hijo le sigue la tradición con otro puesto en la plaza de la Iglesia de La Cala del Moral. Padre e hijo coinciden en que el secreto de una buena castaña asada es “la calidad”. Todo el mundo las quiere gordas, sanas y que se pelen fácilmente.

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Para ello, cada período tiene sus castañas, es decir, desde septiembre a mediados de noviembre, el fruto viene de Igualeja, de la Serranía de Ronda, y a partir de esa fecha y hasta la Navidad, se traen desde Galicia, explica Manuel Benítez hijo. En enero, hay algunos puestos que continúan y esas castañas que se venden vienen desde China. “Se les llama bravías y no tienen forma redonda ni líneas pintadas, ni saben igual”, aclara mientras muestra una.

“Las más dulces son las malagueñas”

Según dice esta familia que lleva toda la vida en ello, “las más dulces son las malagueñas”. Con las castañas se hacen múltiples recetas: tartas, compotas, sopas, purés, flanes…y un hombre que se acerca a comprar y escucha la conversación, añade que ha visto hasta arroz con leche y crema de castañas.

En el puesto tienen un cartel que dice todas las propiedades de las castañas, vitamina B, C, estimula el intestino y hasta se rumorea que ayuda a conciliar el sueño una ración de castañas al atardecer, será por eso que cuando cae la noche muchos acuden a pos éstas como si fuera una cita fija cada día.

Otra cita en el calendario, pero de los más pequeños, es la fiesta del otoño que celebran en muchos colegios. En los centros del municipio invitan a estos castañeros para asar y pelar miles de kilos de este fruto propio del otoño para los escolares de educación infantil y primaria.

¿Por qué se le echa sal a las castañas asadas?

El erizo de la castaña, el caparazón en el que se encuentra la castaña, es algo que muchos desconocen, así como los árboles que acogen estos frutos secos. Otra curiosidad es que la sal que se le echa a la olla donde se asan las castallas, es para que salgan de color blanco y entren mejor a la vista que si fueran negras por el carbón empleado.

Esta familia de castañeros, que pasa la tradición de estar al pie del puesto de castañas de generación en generación, “le pone mucho amor” a lo que hace para que se les diferencie y vengan desde todos los rincones del municipio cada tarde a comprarle un cartucho por un euro. “El IVA no lo pagamos con los clientes”, bromea Manuel Benítez hijo.

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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