En busca de la normalidad

amiraxpresidentaCuando la sociedad en la que nos encontramos hace buscar el destacar entre los demás, los chicos y chicas de Amirax, la asociación de minusválidos de Rincón de la Victoria-Axarquía, buscan la normalidad. Es decir, ser vistos a los ojos de todos como personas con las mismas oportunidades e inquietudes que cualquier ser humano.

Esta es la bandera de la asociación que preside Mari Ángeles Rodríguez y que se constituyó en 1992 para cubrir las necesidades y contribuir al desarrollo de los discapacitados intelectuales y físicos de la zona de la Axarquía. “Se trata de darles una calidad de vida a los usuarios de nuestro centro”, afirma Rodríguez.

La presidenta comenta que cada vez hay más conciencia por parte de la población que se ha hecho más sensible a la situación de este colectivo y presta su ayuda económica o con voluntariado a los miembros de Amirax.
La labor de los voluntarios es complementaria y necesaria para el personal que trabaja en la asociación, pero tal y como comenta Mari Ángeles, a veces no se sabe si es más beneficiosa para los usuarios del centro o para los voluntarios, ya que la gratificación personal es muy grande en estas situaciones en las que se presta ayuda al otro de manera muy sencilla.

Todo un proceso de vida

En Amirax los discapacitados y sus familiares encuentran un apoyo desde que son pequeños con la atención temprana, que va desde los 0 a los 6 años. Son ya sesenta los niños y niñas a los se les presta un servicio de logopedia, fisioterapia y psicología y según afirma la presidenta ya hay lista de espera.

Después los niños pasan al proceso de escolarización obligatoria, en la que la Junta de Andalucía tiene la responsabilidad de ofrecer una educación acorde a sus necesidades.
Una vez terminan la etapa escolar, pueden volver a Amirax para continuar con su desarrollo personal y social, así como aprender diferentes destrezas y habilidades. Para ello realizan talleres de papel reciclado, de empequetado de chuchería o de teatro, entre otros.

También, dentro de la asocición hay un centro de empleo en el que se buscan acuerdos para que los jóvenes puedan trabajar como cualquier otra persona en edad activa. Actualmente hay cuatro de ellos que se encargan de cuidar algunos de los jardines del municipio. Mari Ángeles afirma que la idea es que se puedan ofrecer más puestos de trabajo con lo que se obtenga alguna compensación económica a cambio.

Nuevos proyectos

Después de veinte años y de pasar por varios locales del municipio, algunos de ellos sin equipamiento ni espacio suficiente ni tampoco accesibles, parece que dentro de poco tendrán un lugar digno donde realizar sus talleres y atención, un centro donde se ofrecerán unas prestaciones completas a los usuarios de Amirax.

Mari Ángeles, comenta ilusionada, que espera que los 425.000 euros que les faltan para poder terminar la primera fase donde irá ubicado el centro de día lleguen pronto. Lo que se quiere es ofertar plazas concertadas que subvenciona la Junta de Andalucía conforme a la Ley de dependencia a los centros de similares características.

También se quiere realizar más adelante una residencia en la parte superior del edificio en la que podrían habitar los que se encuentren gravemente afectados y necesiten una ayuda cualificada de forma continuada.
Por otro lado, otra delas ideas que Marí Ángeles baraja es la posibilidad de acceder a una Vivienda de Protección Oficial donde convivirían cuatro o cinco chavales como si de un piso de estudiantes se tratase. “Estarían bajo la tutela de algún supervisor y experimentarían la sensación de independencia”, explica la presidenta.

Esta asociación de padres de minusválidos no abandona la lucha porque sus hijos tengan el mejor porvenir posible, como desea todo progenitor para sus herederos.

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