Cómo elegir un buen menú de boda

Sé que os he tenido sin artículos un par de semanas, pero gracias a Dios ha sido por mucho trabajo, ya que la entrada del calorcito es sinónimo de temporada alta de bodas y degustaciones de menús de boda. Así que he pensado que resultaría ideal desarrollar el tema de cómo elegir un buen menú de boda. Como siempre, es importante que sepáis que escribo y doy consejos a través de mi experiencia y propias vivencias; como bien dice el refrán, cada maestrillo tiene su librillo.

Dar con el menú perfecto es un poco difícil, debido a que para satisfacer los gustos de todos los invitados deberíamos optar por un menú a la carta y que cada uno pidiera lo que más le apeteciera; pero eso es casi imposible de imaginar en un banquete de boda, a no ser que seáis una cantidad mínima de personas y/o que el sitio elegido sea capaz de llevarlo a cabo.

Los menús de bodas son infinitos”, muy distintos de un restaurante a una finca, de una provincia a otra, hasta de un pueblo a otro; de modo que antes de reservar lo ideal pasa por que os informéis y preguntéis, y así os quitéis todas las dudas, ya que luego puede ser demasiado tarde.

La prueba se realiza aproximadamente 2 o 3 meses antes de la boda y lo ideal es que participen en la elección pocas personas, como mucho 6, por el mismo motivo que referíamos anteriormente: cuantos más paladares, más dudas.

Hay que tener muy en cuenta en qué momento del día se celebrará el banquete y en qué temporada del año: durante el almuerzo se come más que en la cena, en invierno se necesitan más platos calientes y suculentos, y en verano hay que ofrecer frescura.

La materia prima de los platos debe ser de calidad y equitativa al precio que vais a pagar por el menú. Os pongo un ejemplo: no puedo exigir que me pongan ternera Kobe en un menú de 30 euros, porque me estaría engañando a mí misma.

Os recomiendo que al decantaros por un menú u otro observéis con qué ingredientes está elaborado; los productos de temporada son la mejor opción por muchos aspectos (es decir, si la boda es en verano y os han presentado un postre con fresas naturales, la fruta estará en su punto, será fresca y fácil de adquirir, con esto os garantizaréis que sean productos con buen sabor y precio razonable).

Es bueno considerar la idea de que el menú de boda comience con un cóctel de bienvenida, los invitados estarán entretenidos mientras vosotros estáis con el fotógrafo.

Personalmente, pienso que el menú no debe ser del todo innovador y original, vuestra boda no es el momento ideal para arriesgarse con texturas, esferificaciones, espumas, etcétera; ya que, como bien sabemos, existen sabores que no son del gusto de la mayoría.

Yo me apunto ‘al efecto visual’, la comida primero entra por los ojos y es una estrategia que se puede aplicar en platos muy sencillos, pero que a la vista son la mar de tentadores.

Para primeros platos en épocas estivales van bien las ensaladas, cremas frías, cócteles de mariscos, pescados con sabor suave y fino al paladar (lenguado, y rape, entre otros). En invierno, mejor abrir boca con platos más consistentes como hojaldres rellenos, cremas calientes, aves, pescados tipo salmón, bacalao o merluza.

El plato fuerte casi siempre es la carne, una materia prima con una inmensa variedad de posibilidades de preparación y presentación: el cerdo blanco o ibérico son carnes que os ofrecerán platos con altos niveles de satisfacción, la ternera es una carne muy noble en infinidad de elaboraciones pero es un poco problemática a la hora de los puntos, ya que habrá quien le guste muy hecha y a otros poco hecha, y puede que veáis cómo se monta una pasarela ‘fashion week’ de camareros con platos hacia la cocina, con lo que no todos comerán a la vez.

También están las carnes de caza mayor y menor; éstas mejor dejarlas para los fines de semana en familia o amigos. Puede que a vosotros os gusten mucho el conejo o el jabalí, pero hay paladares a los que les puede resultar complicado masticar ciertos animales.

El tema del postre. Lo clásico es la tarta nupcial, es algo seguro y que a la gran mayoría le gustará, pero con los dulces sí que podemos innovar y sorprender. Existe ahora mismo una gran variedad de propuestas, como las torres de cupcake, popcake, sweettable, helados con algodón de azúcar, etcétera.

Por último, y no menos importante, el menú infantil: mientras más sencillo, mejor. Los niños no quieren grandes elaboraciones ni muchos ingredientes en su plato. Con pasta, filetes empanados, hamburguesas y pizza los dejaréis flipando. Eso sí, podéis tener el detalle de ofrecerles algo en exclusiva para ellos durante la barra libre, por ejemplo, fuentes de chocolate, chuches o helados.

Resumiendo, ser original y buscar la innovación en vuestro menú no está mal, pero resulta algo arriesgado. Os aconsejo que busquéis un equilibrio entre platos. En la prueba del menú de boda no os quedéis con ninguna duda, preguntad todo lo que necesitéis saber y exponed cuestiones como caso de invitados vegetarianos, celíacos o de otras culturas, y que opción habría de menú para ellos.

Si tenéis la posibilidad, que os acompañe un profesional (‘wedding planner’, chef o maître) a la degustación, así ganaréis en tranquilidad. Existen muchos detalles que se os pueden pasar por alto y esta persona será un apoyo para la toma de decisiones y para realizar la preguntas relacionadas con el servicio, la organización, decoración, tiempos de montaje y largo etcétera.

Espero que con estas pautas consigáis salir satisfechos de la prueba del menú de vuestro gran día y que todo sea un éxito. Nos vemos en próximos artículos y, si necesitáis solventar cualquier duda, estaré encantada de ayudaros.

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Ceci Correnggia

Atesora más de 15 años de experiencia en la organización de eventos, especialmente en bodas y comuniones. Se define como weddingplanner.

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