El servicio al ciudadano por bandera

tenienteJuan Luis Crespo nació en Barcelona hace 45 años. Hijo de la inmigración andaluza, de padre sevillano y madre malagueña. Allí vivió hasta los 18 años que comenzó su carrera como guardia civil y entonces pasó por diferentes destinos de la geografía española, hasta que en 2007 aterrizó en la provincia de Málaga para hacerse con el cargo de teniente comandante de la Guardia Civil en Rincón de la Victoria.

¿Cómo decidió meterse en el cuerpo de la Guardia Civil?
En septiembre del 85 surgieron unas oposiciones a la Guardia Civil Auxiliar, que era un cuerpo de nueva creación en el que se hacía la mili donde estabas un año y medio bien pagado y con posibilidad de ingresar y promocionar de forma directa al cuerpo profesional. En ese mismo mes hice la preinscripción para la Universidad- Geografía e Historia, Filología Francesa o Magisterio eran mis preferencias- así que tuve que decidir y pensé que quitarme la mili de en medio era una buena opción y después retomaría mis estudios. El tiempo que pasé en Santander me gustó, luego hice las oposiciones y en el año 87 ingresé en la academia de Úbeda.

¿Cómo lleva los cambios de destino que caracterizan esta profesión?
Siempre han sido motivados por mí, porque el ascenso provocaba un cambio de destino y cuando eres soltero no hay problema, coges tu bolsa, el coche y donde sea. Pero la verdad que mi mujer siempre me ha apoyado para seguir mi carrera profesional. Donde he pasado más tiempo ha sido en Navarra y en el País Vasco, donde la conocí a ella.

Imagino que el trabajo en el País Vasco le ha marcado, ¿algún momento especialmente duro?
Son muchos, por la muerte de compañeros en el País Vasco, los años 90 fueron difíciles, pero uno que me marcó fue el entierro de un niño de dos años, Fabio Moreno, hijo de un compañero al que pusieron una bomba lapa en el coche cuando iba a llevar a sus gemelos al colegio. Lo recordaré toda la vida.

¿Cómo se sobrelleva el riesgo?
Es algo que está presente desde que entras en el cuerpo. Siempre es arriesgado estar en la calle. Cuando paras a un vehículo en un control, no sabes a quién te puedes encontrar. En nuestra profesión la prevención es fundamental para salvaguardar tu integridad física. Actuar con mucha proporcionalidad es importante, también en las formas utilizadas a la hora de detener a alguien.

¿Desconecta cuando está fuera de servicio?
Tenemos el deber de actuar siempre, en cualquier lugar y hora. La obligación de prestar servicio está presente, de hecho, he tenido muchas actuaciones fuera de servicio e incluso en lugares donde no hay dependencias de la Guardia Civil. Cuando voy a una cafetería con mi mujer siempre me deja el sitio que mira a la puerta, por ejemplo, es un defecto profesional. Siempre te fijas en todo lo que te rodea.

¿Qué es lo más gratificante?
El servir al ciudadano y dar un servicio de calidad. Cuando ayudamos en cualquier faceta, no solo en crímenes, y además sentir el agradecimiento de la gente también es importante. El valor de sacrificio hacia los demás hace que la gente te valore, de hecho es la institución más valorada por el ciudadano. Eso es gratificante.

¿Afectan los recortes al trabajo de la Guardia Civil?
Tenemos prohibido algunos derechos como el de huelga o la sindicación, y aunque la corriente interna que existe es de cierto descontento hacia las diferencias salariales con otros cuerpos de seguridad, es algo que los gobiernos han reconocido pero no se ha hecho nada ni en tiempo de vacas gordas y menos ahora. Sí quiero dejar claro que en nada afecta al ciudadano a quien nos debemos, no al gobierno que es quien nos paga. El ciudadano no tiene porqué pagar las deficiencias que podamos tener nosotros.

¿Qué destaca de Rincón como lugar de trabajo?
Proviniendo del servicio de información de Navarra llegar a Rincón no te voy a decir que son vacaciones, pero el venir a una zona donde existe mucha más tranquilidad a nivel social, favorece la vida con tu familia, el que te dediques más a ellos. A mi hijo mayor, de 16 años, lo empecé a conocer aquí. Siempre me han gustado los lugares donde había más intensidad en el trabajo, pero el hecho de que Rincón sea un municipio tranquilo hace que tengamos más calidad de vida. Aquí se vive más, se disfruta más de la vida y eso repercute en tu bienestar.

Rincón de la Victoria, ¿para quedarse?
Es un sitio muy bueno para vivir, por la cercanía a Málaga, la gente, el clima… yo no descarto en el futuro venirme aquí. Pero en año y medio me tengo que ir, para ascender a capitán y después a comandante. La ley prevé que puedas quedarte 20 años en el mismo destino si renuncias a los ascensos, pero aún me queda como mínimo hasta los 61, así que me da tiempo a marcharme y volver.

¿Alguna anécdota divertida en todos estos años de servicio?
Un japonés me intentó comprar un tricornio en el aeropuerto de El Prat en Barcelona. Era común el que nos pidieran fotografías, pero una vez, en pleno servicio en el exterior de la terminal un compañero nos dijo que un japonés ofrecía 50.000 pesetas por un tricornio, cuando en realidad costaba 3.000. Evidentemente ninguno lo vendimos porque nos quedábamos con la cabeza descubierta y podían abrirnos un expediente disciplinario.

¿Qué le pide al nuevo año?
Que la virgen de la gruta de El Cantal nos deje como estamos (bromea). En lo personal, que no haya grandes variaciones con respecto al último año. A nivel profesional, seguir contribuyendo a que Rincón sea un lugar seguro y tranquilo. Y a nivel deportivo que el Betis se meta en la Champions.

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