El regreso de Max Estrella

valleinclanPermítanme los lectores comenzar mi artículo con una cita de la escena XIV de la memorable obra Valle-Inclán Luces de Bohemia, contextualizada en un cementerio lúgubre después de haber enterrado al poeta, en el que dos sepultureros hacen referencia a la actualidad sociopolítica de la España del momento, años veinte:

«UN SEPULTURERO: Ese sujeto era un hombre de pluma.
OTRO SEPULTURERO: ¡Pobre entierro ha tenido!
UN SEPULTURERO: Los papeles lo ponen por hombre de mérito.
OTRO SEPULTURERO: En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.»

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El retrato literario de Valle-Inclán en esta obra parece una constante casi un siglo después de su publicación. «Admirable», como dijera Rubén Darío. ¿Cómo es posible semejante actualidad? Cosas del genio probablemente.

Anunciamos que los próximos días 21 y 22 de marzo a las 20:00 horas, pondremos en escena la maravillosa obra citada en el teatro de la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático, de Málaga) y el día 1 de junio en el teatro de Las Lagunas (Mijas-Costa), a las 21:00 horas. Toda la información relativa a la obra, puede usted consultarla en la siguiente dirección:

http://lucesdebohemia5775.wix.com/valle#!actuaciones/c20k3 y página de reservas en: lucesdebohemiaentradasesad@gmail.com

Nuestra motivación no solo ha estado precedida por el desafío que para toda directora de teatro puede implicar una obra tan compleja como ésta desde los puntos de vista interpretativo y estético, sino también, al menos en parte, por su rabiosa actualidad y su mensaje en lo tocante a una necesaria regeneración ética, tan necesaria en nuestros días y para nuestro país; siempre, mirando hacia atrás y tan poco modélico en lo que toca al sentido común y la honestidad pública.

Asistamos al espectáculo de diseccionar el cuerpo de la nación a través del trágico viaje nocturno de un poeta ciego y en la miseria por el Madrid de los Austrias . Una nación en la que su clase dominante, de entonces y ahora, sigue despreciando las virtudes benéficas que entonces, y ahora, generaba y genera la cultura.

¡Apoyemos el teatro!

Muchas gracias.

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