El olor a pan tradicional

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foto 1 art22El olor a pan recién hecho es inconfundible, pero el olor de la panadería Guijarro es más personal aún si cabe. La fórmula es la misma de cuando se fundó: levadura madre, agua, harina y sal. El modelo de producción mezcla la tradición y las nuevas tecnologías y el resultado se comprueba cuando vemos en el letrero que este lugar lleva elaborando pan en el municipio desde 1852.

“Ninguna huele como esta”, le dice la gente a José Guijarro (Pepín), gestor, hasta hace muy poco que pasó el relevo a su hijo José Daniel, de la panadería más antigua de Rincón de la Victoria que actualmente cuenta con dos tiendas abiertas al público y 16 personas en plantilla que se encargan de la elaboración, distribución, venta y gestión de este producto de primera necesidad.

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Pepín, como es conocido en La Cala del Moral, lugar donde empezó su abuelo con el negocio, cuenta cómo se hacía el pan antiguamente con maquinaria movida por animales para amasar la mezcla y cómo se hacía el reparto por las mañana en un carro que llegaba hasta Benajarafe.

Cadena de producción

Actualmente, tiene un equipo de cuatro panaderos, algunos de los cuales llevan trabajando ahí toda su vida, que son quienes entran alrededor de las doce de la noche y ponen en marcha la amasadora, la pesadora -para que todo el pan tenga la misma cantidad de gramos-, la envoladora- para dar forma- y finalmente sus manos para definir las formas de los pitufos, barras, roscas o gallegas que después dejan fermentar en unas neveras durante dos horas y las meten en el horno a altas horas de la madrugada.

Pepín empezó siendo un chiquillo de 12 años que ayudaba a su madre tras la barra del mostrador donde se despachaba pan. “En aquellos años una barra de pan costaba dos pesetas”, recuerda mientras nos enseña una foto que da fe de su temprano inicio en el negocio.
Prácticamente este hombre nació en el horno de leña que antiguamente se utilizaba para hacer el pan y que ahora se ha cambiado por los industriales para hacer el trabajo más rápido y cómodo.

De generación en generación

La esposa de Pepín, Basilisa Navarro, también ha contribuido a que esto siga adelante con su apoyo y trabajo, y ahora es al hijo de ambos a quien le toca hacerse con el mando y continuar con la saga de panaderos.
No son tiempos fáciles para el mundo empresarial, pues los precios han subido y los mercados cada vez son más competitivos, pero la panadería Guijarro ha sabido adaptarse con diferentes clases de panes para complacer todos los gustos: blancos, integrales, de semillas, más pequeños, más grandes, productos derivados…

Todas las innovaciones que ayuden a la mejora del negocio son bienvenidas, pero con la condición de que el pilar principal, el pan tradicional, no sea modificado y guarde su esencia.

 

 

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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