El Club Ciclista Malagueño cierra la temporada con la etapa de Arenas

rutarenasTras una intensa temporada, en la que algunos socios del club han acumulado en sus piernas más de 10.000km, la suave etapa entre Málaga y Arenas pone el broche final. Los escasos 89km de ida y vuelta entre ambas localidades son pecata minuta. Ahora toca rodar relajado y disfrutar del paisaje. Atrás quedaron los disputados tramos libres, en los que se subía a cara de perro para puntuar en la cima de los puertos, como el del Sol, el boquete de Zafarraya, Comares y otros por el estilo.

Las prendas de abrigo están presentes en la mayoría de los integrantes. Con ocho grados y el vientecillo Noroeste se agradecen los cubrezapatillas, orejeras, chalecos cortavientos y otros complementos facilitados por el patrocinador del club.

A medida que el pelotón avanza por la antigua N-340 otros aficionados al pedal se unen a la formación y vienen a rebufo. Una velocidad media de 30km/h y el tibio sol permiten entonar los músculos a orillas del Mediterráneo. Rincón de la Victoria sale al paso de los ciclistas con un agradable olor a café, churros y pan caliente de una cafetería al pie de la carretera. El deporte se impone y el grupo supera la tentación de repostar.

El club se planta en Torre del Mar en un santiamén gracias al perfil plano y el débil viento de cola. Empiezan a sobrar los accesorios de invierno camino de Vélez Málaga por la avenida de Juan Carlos I, como los raíles del fallido tranvía local.

En el centro veleño se toma la carretera de Arenas. La MA-117 muestra sus rampas nada más iniciarla, aunque la parte más dura se presenta a partir de un almacén de materiales de construcción, con el castillo a la izquierda.

El campo axárquico presenta un magnífico verde tapete de billar. Sin puntos en liza, se pedalea en pelotón, diríase que a ritmo de aquella escena ciclista de Verano Azul. Algún que otro tramo duro al 12 por ciento de pendiente y los tirones de la piiernas más ágiles suben las pulsaciones hasta 170 por minuto. Los falsos llanos previos a Arenas permiten oxigenar sin problema y trabajar en régimen aeróbico de nuevo.

La angosta calle Estación conduce al club hasta la plaza de Iglesia, antes mezquita, edificación de origen almohade, levantada en el siglo XII. Allí se reponen energías en forma de frutos secos, plátanos y otras viandas de fácil digestión. Los areneros acogen a los ciclistas con su habitual hospitalidad y los invitan a turrón y anís, pero lo segundo es prohibitivo para andar en bici.

El camino de regreso no entraña más dificultad que los cerrados virajes antes de llegar a Vélez. Con prudencia y buen hacer se solventan sin problemas. A media mañana el tráfico se intensifica, lo que obliga a prestar más atención a los automóviles que adelantan sin respetar la distancia de seguridad y a los vehículos que van en sentido contrario. El tramo de carretera que va desde el final de la La Cala, hasta el puerto de El Candado es un punto negro para quienes se desplazan sobre las indefensas dos ruedas movidas por la tracción humana.

Ficha técnica:
Distancia: 89,31 km
Tiempo: 3:41:10
Velocidad media: 24,2 km/h
Altura ganada: 923 m
Calorías: 1.345 C

Temperatura media: 13,3 °C
Temperatura mínima: 8,0 °C
Temperatura máxima: 21,0 °C

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