De aquellos polvos vienen estos lodos

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diada2Agitar el espantajo de la independencia catalana le ha rendido siempre buenos resultados a la Generalitat, ha sido el palo en la estrategia donde el apoyo a la gobernabilidad de España era la zanahoria.

De esta forma los nacionalistas catalanes conseguían sus objetivos, si apoyaban al Gobierno era por responsabilidad, “sostenemos la gobernabilidad” decían y todo el mundo ponderaba la figura del Sr Durán i Lleida como político mejor valorado por el conjunto de los españoles, ahí queda eso. Mientras tanto, más partidas para Cataluña, más competencias y más vista gorda ante hechos que cualquier Gobierno nacional hubiera debido reprender y atajar. Pero no, tanto PP como PSOE han sido rehenes de los pequeños -hay que recordarlo- partidos nacionalistas. Hasta el episodio de los estatutos de autonomía de segunda generación, iniciativa del muy autonomista Presidente Sr Rodríguez Zapatero.

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De esta dinámica se ha derivado la situación actual. Es con la colaboración necesaria de los sucesivos Gobiernos de España como se llega a equiparar autonomismo con democracia, como si la centrifugación del poder antaño estatal produjera mágicamente democracia instantánea.
Una democracia no lo es más por ser descentralizada, hay estados centralistas que son democracias bastante perfectas, como Francia, donde, por cierto, ningún ciudadano toleraría tener distintas prestaciones médicas según el departamento en que residiese, cosa que si ocurre en España. Hay estados federales que también gozan de una alta calidad democrática, como Alemania, donde a diferencia de nuestro país tienen una estructura que cohesiona la unidad estatal, cuentan, por ejemplo, con su Bundesrat que funciona como verdadera cámara de representación de los Länder, lo que nunca ha sido nuestro Senado, tanto es así que se ha creado la Conferencia de Presidentes Autonómicos -órgano aconstitucional- para que intente hacer lo que debería ser la función, a estas alturas ya podría ser consuetudinaria, de la cámara alta, función que nunca se ha estimado conveniente desarrollar.

En España hemos vivido la ficción de que la mejor política era la que creaba más órganos, más competencias, más cargos políticos, tenemos: Comunidades Autónomas, una Comunidad Foral, Ciudades Autónomas Diputaciones, Municipios, Aldeas, Pedanías, Villas, Lugares, Céndeas, Fincas, Anejos, Mancomunidades, Comarcas, Veguerías, Cabildos insulares -la lista no es exhaustiva- y todos ellos y sobre todo las CC.AA. luchando por diferenciarse del otro, por tener todo lo que tiene el otro y algo más, unos quieren tener selecciones deportivas, otros una piscina cubierta cuando la del pueblo de al lado está a cinco minutos y se infrautiliza, con lo cual además resulta cara para sus pocos usuarios. Resaltando, al fin, lo que nos diferencia, creando hechos distintivos, micromercados, redes clientelares, voto cautivo, “voto duro”.

Por si esto fuera poco, se ha creado una “hiperestructura” de Fundaciones y Empresas Públicas, lo que algunos llaman ya “administración paralela” para colocar el excedente de la militancia, se han politizado las Cajas de Ahorros con los resultados que todos conocemos.

Y así, rodando… rodando… llegamos a la situación actual donde tenemos dos fuerzas nacionalistas en disposición de ganar en el País Vasco en las próximas elecciones, una de ellas filoterrorista -por decirlo suavemente- y un Gobierno Autonómico que forzando la mano del llamado Pacto Fiscal se encuentra a si mismo pidiendo la secesión, con grave disgusto creo yo del Sr Duran i Lleida que sabe que ¿Donde van a estar mejor que dentro de España? Sobre todo si consiguen reducir la mal llamada solidaridad fiscal catalana y disfrutar de parecido privilegio a los que ya detentan vascos y navarros -aquello de los ancestros que dice el Ministro Montoro-.

Este pandemónium es el que hay que arreglar, no liquidando dos empresas públicas y prescindiendo de dos mil Concejales, España necesita darse una estructura razonable, equitativa y eficiente, una verdadera Reforma de la Administración del Estado, desde los entes locales hasta los órganos estatales. Aunque nos cueste abrir un período constituyente, con un Sistema Electoral justo, que ponga a cada uno en su sitio, dándole a cada uno el justo valor de sus votos.

Porque le ineficiencia no sólo acarrea descohesión, sino que, además, es un autentico sumidero por donde se nos van los dineros que ya no tenemos, dineros que quería –y aún quiere- El presidente de la Generalitat, Sr Mas para su C.A., o mejor dicho, para sus presupuestos, esos en los que se destinan cantidades a promocionar el estudio del catalán en Francia, o las pseudoembajadas, mientras se instituye, por ejemplo, el euro por receta.

Y ahora dan una nueva vuelta de tuerca, radicalizando el lenguaje y extremando las demandas. Ya no es “el Gobierno Central” o el “ejecutivo de Madrid” el malo de la película, ahora es directamente España la que no les permite desarrollarse, el resto de los españoles somos una rémora en la que no podría dejar de ser venturosa singladura del navío catalán, que las potencias europeas se precipitarían a acoger como miembro de pleno derecho en la UE, les sojuzgamos, despreciamos su idioma y no les permitimos tener una Selección Catalana de Hockey sobre Hierba, con lo cual todos somos culpables de que algún jugador internacional sienta la necesidad de transmitirnos sus íntimos y sojuzgados sentimientos independentistas.

Al parecer el Gobierno, el de todos, se ha tragado el anzuelo hasta la glotis, ahora son sus portavoces los que piden al Sr Mas que se defina, que diga cuál es su prioridad, si el llamado Pacto Fiscal o la independencia. Con lo que Rajoy y sus Ministros se sitúan de hoz y coz en el escenario de la negociación. Esta negociación sólo puede dar los siguientes resultados:

1.- La concesión de un régimen fiscal privilegiado en el que la Generalitat reciba más fondos de los que se recaudan de los contribuyentes residentes en el territorio de la C.A., que son los auténticos sujetos pasivos de los tributos, no la C.A. como tal.

2.- La independencia.

Y 3.- La independencia y que además se la paguemos el resto de los contribuyentes con el establecimiento previo del mencionado “Pacto Fiscal”.
Cito aquí los diarios de Azaña, un presidente de la República desengañado ya, después de ser neto defensor de la causa catalana, escribe el 29 de julio de 1937 en referencia a una discusión con Negrín: “…y mientras, venga a pedir dinero y más dinero. (…) La defección de Cataluña se ha hecho palpable.

Azaña se cayó del caballo camino de Damasco durante su discusión con Negrín, al Presidente del Gobierno de España Sr Rajoy no le va a quedar más remedio que caerse del caballo durante la conferencia con el Sr Mas, y decirle por primera vez no, no al pacto fiscal y no a la independencia.

Comenzaba el artículo con un dicho y lo quiero terminar con un refrán: cría cuervos…

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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