Cultura, ¿para qué?

burroCultura, ¿para qué? Pues para alejarnos de la animalidad. Es viejo este asunto; el intelectualismo moral de Sócrates lo llevaba a afirmar que los presos no deberían estar en prisión, sino en un centro de enseñanza. La ignorancia nos lleva al mal, a la esclavitud, a la fealdad y lo peor: a la injusticia. Sé, de sobra, que estoy hablando de un ateniense… y que Grecia, a día de hoy, cotiza poco en bolsa por no decir nada.

Pero uno de los padres de nuestra civilización merece ser escuchado aunque no esté de moda, ¿no?

Subir el IVA para las actividades culturales es generar más miseria, más animalidad, más incultura, más rufianería en los de siempre: los de abajo; los más desfavorecidos. Con ello, la sociedad perderá en sensibilidad, en humanidad, en elevación respecto de lo más prosaico y básico: la supervivencia. La vida se empobrece en la misma medida que la sometemos al puro sobrevivir, ¿no?

Cuando éramos más ignorantes, allá por los años 60 y 70, nuestros hábitos (especialmente en los de abajo) eran más violentos en armonía con aquella sociedad basada en la violencia. Nuestras víctimas eran “seres inferiores”: enfermos mentales, homosexuales, mujeres (era habitual el bofetón y las palizas), lagartijas, gatos, perros, ratas… No habíamos ganado mucho, pero algo avanzamos, sí señor. Las lecturas de calidad, la música (especialmente la clásica), el cine, el teatro…
nos fue transformando poco a poco, afortunadamente.

Ahora parece que debemos reiniciar aquel camino: el de la miseria. Lo dicen nuestros conductores, nuestros políticos conservadores (muchos de ellos con gruesas cuentas corrientes), es como un castigo bíblico: los de abajo, si acaso, solo tienen derecho a la supervivencia, nada más. “Cuándo se ha visto que un gañán gane cinco duros?”, protestaba un rico terrateniente al cura de su pueblo en la Écija oscura del franquismo, según un familiar próximo al autor de este artículo.

Habrá que buscar fórmulas de rebelión. Esto no puede quedar así. No hay derecho que nos obliguen, de nuevo, a degradar nuestra calidad como seres humanos.

 

Sobre el autor: Antonio Caparrós Vida es doctor en Filosofía, ha sido profesor tutor de UNED de Melilla, co-fundador de la revista de Filosofía editada por UNED-Melilla Volubilis, fundador del grupo de teatro “Arrabal”  de Melilla y grupo de teatro “Jábega” de Málaga y es colaborador habitual de diario Sur, La Opinión de Málaga, Melilla Hoy e Ymálaga, entre otros. Director teatral y actor. En la actualidad vive y trabaja como profesor de instituto en la Axarquía.

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