Cuando en el amor no hay vuelta atrás

corazonroto“Le bajé las estrellas, de un solo golpe,
Tal vez ese fue mi error,
Le ofrecí cada día, y cada noche, el alma y el corazón,
Pero no le bastó, no fue suficiente,
No quiso quererme como la quise yo…”

¡Qué tristeza!, que tengamos que tensar cuerdas, mostrar indiferencia, para que nuestras “estrellas” nos respeten y valoren. Evidentemente esta especie de personas difíciles, por calificarlas de alguna manera, no saben apreciar el amor, si no va acompañado de malos royos y sobre todo de dolor…

Tengo una amiga, que representa perfectamente la imagen del 3 de espadas, un dolor que divide el alma, una incapacidad de llorar, una derrota silente, agónica, que se muere por gritar su desconsuelo.

Magdalena digamos que se llama, y no por ser mujer de la vida como metafóricamente las denomina mi adorado Sabina, sino por llorar más que una capilla de sarmientos como decía mi padre. Ella adora a un hijo del dios Marte, que vive su vida como si no tuviese familia, un bebé de apenas veinte pocos días, y lo único que le pide es un poco de atención, que llegue antes de medianoche…

¿Qué hago me dice? Yo me echo a temblar cada vez que me llama, está claro que el amor es cosa de dos, cuando creas una familia es para ocuparse de ella, no para desentenderse. Sí un hombre, o una mujer, el sexo es lo de menos, desatiende a su mujer y a su bebé, ¿Qué puedes esperar de él?

Hace ya un par de décadas, para casarse había que hacer unos cursillos “prenupciales”, jamás olvidare la gran verdad que me dijo por aquel entonces el Padre Paco, de San Gabriel:
“Cuando te casas, tienes que estar muy seguro, porque realmente, tu pareja es la única persona que elijes libremente en la vida”. Yo hice de esa idea mi religión y sin pretender adoctrinar a nadie, te invito a reflexionar:

¿Qué sentido tiene mantener un vínculo tóxico?

Porque todo lo que nos lastra, nos drena y resta en la vida nos resulta altamente nocivo. El amor no nos da, ni nos quita, el amor es hacer desaparecer el yo para formar un nosotros. Ser feliz viéndole crecer, volar, triunfar…desde la libertad de ser uno mismo, sin temor a ser juzgado ni mal interpretado. Mirarte a los ojos y perderte en su gozo. Soy feliz porque elijes libremente estar conmigo.

“Estoy sentada en silencio, pensándote a gritos”
@Cristina Marley

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