Crítica Literaria: El pabellón de oro, de Yukio Mishima

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pabellonoroInspirado por un hecho real, el incendio en 1950 del templo Kinkaku-ji, Mishima nos lleva a las profundidades de una mente perturbada, obsesionada por la Belleza, del novicio zen autor del crimen.

La novela está narrada en primera persona por Mizoguchi, el joven pirómano; tartamudo de nacimiento, hijo de un cura zen de un pequeño pueblo del Japón rural, vive una infancia aislada, sin conseguir superar la barrera comunicativa de su defecto de dicción. Al contrario, llegará a aumentarla, a hacer de ella su seña de identidad, lo que lo diferencia de los demás, un mundo exterior cada vez más hostil.

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Toda la novela puede ser leída como la escalada de los trastornos del protagonista, desde el pequeño resentimiento con la compañera de clase que rechaza sus torpes acercamientos, hasta el odio hacia el abad del monasterio, que parece indiferente más que otra cosa. Una novela de formación, pero al revés: de niño disciplinado, el protagonista evoluciona hasta convertirse en un disoluto sociopata. Sin embargo, por esta vez la trama importa poco, en mi opinión.

El verdadero valor de la obra reside en su estilo, en la prosa del autor, vigorosamente descriptiva, lírica y poética. Hay párrafos de autentica Belleza literaria, metáforas visuales, sutiles juegos de imágenes y comparaciones creativas. Mishima da lo mejor de si, transportando el lector a la atmósfera de la Kyoto de los años entre el 1944 y el 1950.

No solo. Si a primera vista los personajes pueden parecer estereotipados, pronto se revelan mucho más profundos. Mizoguchi se convence de ser malo, y se comporta de consecuencia. Pero en el fondo es un joven en busca de su identidad en un mundo en crisis (no nos olvidemos de lo que supuso la derrota para el Japón imperial), en claro conflicto con las figuras paternas y maternas; Kishiwagi parece hacer la parte de la “manzana podrida”, del Mefistófeles, me atrevería a decir, que estropea el joven protagonista. Sin embargo basta profundizar un poquito para notar como su pátina de cinismo sea solo una barrera de autodefensa, a lo mejor tomada prestada de Dostoyevki, y como aun a su manera peculiar y a lo mejor egoísta, sea solo un adolescente necesitado de amor. Conciente del rechazo que sus pies deformes a menudo suscitan en los demás, especialmente en las chicas, va de duro por la vida.

En resumidas cuentas, una novela verdaderamente interesante, para los amantes de la buena prosa y del análisis psicológico, con el toque de exotismo nipón que la convierte en una obra maestra por derecho propio.

Pueden encontrarla en la Biblioteca Pública Antonio de Hilaria, en el Rincon de la Victoria,
c/ Jacinto Gil 2.

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Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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