Con la frente marchita

vendimiaA lo largo de la Historia, las mujeres y hombres de cada época, hasta llegar a la Revolución Industrial, vivieron durante interminables siglos en lo que comúnmente llaman los historiadores la Sociedad Estamental, es decir, existían tres clases sociales estancos, bien delimitadas por la costumbre y las leyes, donde cada uno nacía y moría en el seno de la clase que le había tocado sin posibilidad de cambiar su destino.

Esas tres clases eran: la Nobleza, el Clero y el pueblo llano, que agrupaba en torno al 90% de las poblaciones de la época.

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El que nacía en el seno del pueblo, de la plebe, sabía que por la costumbre, por las leyes y por las relaciones económicas que imperaban, su condición de servidumbre era inamovible, tenían el consuelo de la religión, que les decía desde la cuna hasta la tumba que este mundo no era un paraíso, que se resignaran, pero que cuando murieran entrarían en el reino de los cielos, en el reino de la abundancia del Señor. Las mujeres y hombres de la época sabían que luchar por cambiar su destino les costaba su libertad y su vida, pero sabían en su inmensa mayoría que su situación era injusta, los pueblos siempre suelen tener un instinto especial para saber la verdad, y sabían que el hambre, la violencia y la dependencia les obligaba a aceptar la tiranía, pero no las razones y los argumentos de las clases altas.

Con la Revolución Industrial la sociedad estamental desaparece y nacen dos nuevas clases sociales: La burguesía y el proletariado. En los últimos doscientos años de historia las sublevaciones de ese nuevo pueblo llano, de esa plebe de obreros, se multiplica de forma extraordinaria en relación a las épocas históricas anteriores, llegando a culminar en Revoluciones y conquistas sociales impensables para los pueblos que durante más de cinco mil años precedieron a los pueblos de la Edad Contemporánea. El derecho al trabajo, a la salud, a la educación, a las pensiones, etc, fueron arrancados en miles de huelgas, guerras civiles y sobre la inmolación de millones de héroes anónimos que dieron su vida por dejar un mundo mejor del que se encontraron, jamás ningún rico, ningún privilegiado, ninguna clase social millonaria renunció voluntariamente a su posición de dominio, esas conquistas fueron arrancadas a sangre y fuego por miles de personas trabajadoras del pueblo llano. Y esas conquistas, si no se defienden permanentemente, se pierden.

¿Qué pasa hoy en día? ¿Qué pasa en este comienzo de Siglo XXI? ¿Qué estamos haciendo nosotros? Son muchas las cosas extraordinarias que están pasando en esta crisis, son muchos los atropellos y las injusticias que se están cometiendo, pero sobre todas esas cosas hay una circunstancia que me llama poderosamente la atención: La resignación masiva de nuestra época.

Los poderosos, por primera vez en la historia, no usan contra los pueblos las espadas, las armas, los tanques, las bombas, los misiles para ponerlos de rodillas de forma masiva, han inventado un arma mucho más mortífera, cuyo uno de sus grandes maestros fue en su día el Ministro de Hitler Goebbels: La propaganda masiva, los mass media que durante las 24 horas bombardean a cada ciudadano sin piedad con sus valores; a través de las televisiones, de los periódicos, de la cultura mercantilizada, venden los valores y la educación que les interesa para crear una Cultura Moderna Universal individualista, competitiva, desinformada, infantilizada, asustada, etc. Y así es posible tragarse que la crisis es culpa de todos, que los desahucios es de gente que se embarcó más de la cuenta, que los bancos hay que rescatarlos porque no pueden caer porque entonces la tierra se abre y nos tragan a todos, que para crear empleo hay que reducir el déficit, que robar en el Mercadona es imperdonable pero legalizar dinero negro pagando sólo un 10% es legal, que para presentar un telediario tienes que tener un rostro bellísimo dando igual tu calidad periodística, que Rajoy nos ha mentido por nuestro bien, que Rubalcaba ahora haría lo que no hizo antes, que 350.000 familias han perdido su casa por los mismos bancos que tienen millones de casas vacías, que el Banco Central Europeo, dependiente de todos los contribuyentes, sólo puede por ley prestar dinero a los bancos privados, jamás a los gobiernos, etc.

No saldremos de la crisis mientras el pueblo llano no asuma su responsabilidad y se preocupe por conocer la verdad, mientras que de forma masiva no se opere un cambio de valores y cultural de calado, mientras que la gente no salga a la calle, se movilice, se organice y luche por lo suyo no saldremos de esta, que nadie olvide la lección más grande de la Historia: Jamás los ricos y los poderosos regalaron nada, jamás renunciaron voluntariamente a ninguno de sus privilegios, o lo hacemos el pueblo llano o no hay salida, basta de prosternarse ante las mentiras. ¿Es que no os duele la frente marchita?

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