‘Con chándal y a lo loco’

carreracorteingles13Ayer amanecía Málaga y se calzaba las zapatillas de deporte para participar en la trigésimo quinta edición de su tradicional carrera urbana. Una atípica y anual mañana de domingo (el centro bulle de actividad en tan señalada fecha), que con el tiempo se ha convertido en toda una cita ineludible para los muchos aficionados al mundo del ‘running’ que viven no sólo en la ciudad, sino en toda la provincia. Este año los vencedores de la prueba fueron, en categoría masculina, el marroquí Abdelhadi El Mouaziz (club Cueva de Nerja) con una marca de 30:21 minutos y, en categoría femenina, la granadina Ester Hidalgo (también perteneciente al Cueva de Nerja), con un tiempo de 35:20 minutos.

Más 16.000 corredores, según fuentes de la organización (la segunda edición más concurrida de la historia), realizaron el recorrido de ayer a través de las calles del centro de Málaga, un intrincado itinerario de 10 kilómetros de extensión que unió vías tan distantes entre sí como la Avenida de Andalucía (desde donde se dio la salida a la prueba), la Avenida del Doctor Marañón, la empinada subida por la Alameda de Capuchinos y la llegada a la meta, ubicada en el Paseo del Parque.

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Entre los participantes, predominó el ambiente festivo y lúdico. En la concentración previa al pistoletazo de salida, podía sentirse el nerviosismo y la ilusión por iniciar la marcha. Un mar de camisetas de colores, cada una con su correspondiente dorsal fijado al pecho o a la espalda, conformaba un caleidoscópico abanico cromático, una serpiente multicolor que se extendía hasta donde uno alcanzaba a ver, en medio de tal gentío.

Esta edición de la carrera ha tenido un marcado carácter solidario
Algunos corredores calentaban, otros aprovechaban para dar el último sorbo de agua o de alguna que otra bebida isotónica. Se oían risas y conversaciones entrecortadas. Mayores y jóvenes, familias al completo (padres y madres con sus hijos), parejas y grupos de amigos, avezados atletas federados y también muchos primerizos en estas lides… Todos tenían cabida en esta exitosa fiesta del deporte que promueve la vida sana y el disfrute mediante la práctica del ejercicio físico. Además, esta edición ha tenido un marcado componente solidario, con la donación de alimentos a Bancosol.

Se lanzó la prueba pasadas las diez de la mañana y una enérgica muchedumbre echó a correr desbocada. En los primeros metros, se produjeron tropiezos, contactos y algún roce. Nada especialmente relevante, ya que miles de personas trataban de encontrar su hueco y su ritmo, y no todos cabían al mismo tiempo. Conforme fueron transcurriendo los kilómetros, los corredores se esparcieron y aparecieron los primeros claros entre los participantes. Cada cual imponía una velocidad que le permitiese llegar hasta la meta. Unos competían y buscaban superar su mejor marca. Sin embargo, otros muchos se conformaban con disfrutar de la carrera y del curioso ‘tour’ por el centro de Málaga. Algunos corredores se gastaban bromas mientras los más entrenados iban abriendo distancia.
Multitudinaria asistencia de público en las calles de Málaga.

La mayoría de los lamentos y sufrimientos, que fueron pocos en una carrera tan concurrida y amena, surgieron a partir del kilómetro seis o siete, cuando se afrontó la subida de la Alameda de Capuchinos y el sol, a esa hora de la mañana, ya comenzaba a quemar con sus rayos de calor (casi veraniego) desde un cielo azul transparente. Pero la agonía duró poco tiempo. Enseguida, llegó el turno de la bajada por la calle Cristo de la Epidemia y, luego, por la calle Victoria y los corredores estiraron las piernas e hicieron acopio de las últimas fuerzas restantes. Ya sólo quedaba un último esfuerzo, el kilómetro final, que cubría desde el túnel de la Alcazaba hasta un giro alrededor del Ayuntamiento para ya, por fin, encarar la llegada al Parque, donde se emplazaba la meta.

En este enclave, como también ocurrió en el resto del recorrido (resultaba difícil encontrar una calle en la que no se escuchasen numerosos vítores y gritos de apoyo y ánimo), el público congregado era numeroso y entregado. Vitoreaban y aplaudían de manera entusiasta. Y los exhaustos atletas, con el objetivo cumplido, alzaban los brazos al aire y cruzaban orgullosos y felices la meta, contentos por haber completado el recorrido. Unos y otros charlaban animadamente e intercambiaban impresiones tras el esfuerzo, mientras se hidrataban y tomaban algo sólido a modo de segundo desayuno de la mañana. Las risas no se silenciaron y las sonrisas permanecían imborrables en el rostro de todos y cada uno de los asistentes. Terminó una concurrida mañana de fiesta para el deporte malagueño, una exitosa y tradicional carrera urbana que ya mira hacia su trigésimo sexta edición, el próximo octubre.

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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