Cartas a Mario: “Las armas “

escribiendocartaMi buen querido amigo Mario, me pongo en contacto contigo después de bastante tiempo, ya sabes que obligado por mis problemas con la vista, herramienta indispensable para poder escribirte lo que me pasa siempre por la cabeza.

Hoy me he levantando con mis lentes nuevas intentando ver las cosas algo mejor, pero no puede ser. Oyendo la radio, mi gran compañera en esta larga travesía, me doy cuenta del montón de “armas” que existen y que destruyen vidas cada segundo.

Cuando hablamos de armas lo primero que se nos viene a la cabeza son lógicamente las pistolas, escopetas de cañón recortado, ametralladoras, tanques, misiles, armas de destrucción masiva. ¡Casi nada!
Hay presidentes como Obama que lleva propuestas al Capitolio para reducir la venta de armas, cambiar la normativa para que cualquier ciudadano no puede acceder con tanta facilidad a un arma. Y te encuentras que la mayoría de esos ciudadanos americanos rechazan dicha propuesta porque ellos tienen que llevarla para defenderse.

Pero, ¿Defenderse de quién? ¿De su vecino tal vez? ¿De compañeros de trabajo? ¿De gente que pasea tranquilamente por un parque? ¿O de niños que están en una guardería? Y eso que estamos hablando de una sociedad que se pavonea de ser de la más avanzadas en casi todo. Vergüenza me da Mario cuando nos comparamos con esos americanos en tantas y tantas cosas.

Aquí por ejemplo tampoco veo que nuestros representantes políticos hagan demasiado al respecto y podemos ver o escuchar a diario cómo un delincuente, un machista, o una pelea entre bandos puede acabar con la vida de personas inocentes, incluso de niños que juegan en la calle.

Mi querido Mario esto de las armas es un gran negocio ¡Qué duda cabe! De gobiernos que fabrican amas que hay que venderlas y entre ellos el nuestro.

Un país que flotó hace unos días en Cádiz un buque de guerra con unas dimensiones enormes para que pueda llevar a bordo no sé cuantos aviones de combate. Acto de entrega de la bandera de guerra al que asistió la reina Doña Sofía. A mí me sorprende las dos palabras mágicas de la noticia que escuché en un informativo de la radio: “bandera de guerra” y “la reina “. No pudo rehusar dicha invitación y quitarse de en medio.

La verdad es que tiene que ser muy difícil mi comprensivo Mario ver cómo en este país seguimos gastando una fortuna en defensa. Pero, ¿para defendernos de quién?

Y luego las otras armas, esa que destruyen de una forma brutal, “las de destrucción masiva “. Su nombre lo indica Mario. No tengo yo muy claro si países como el nuestro no tienen también algunas de esas armas. ¿No te parece?

De todas formas veo a todo el mundo más pendiente de destruirnos los unos a los otros que de tendernos la mano y caminar por un mismo sendero, el de la paz y la no violencia. Todos esos organismos gubernamentales que no te voy a enunciar porque te los conoces mejor que yo hacen muy poco por construir un mundo más justo y seguro. Creo que a la gran mayoría les interesa que esto siga como está. Muchas siglas, muchas reuniones, mucho gasto… mucho de todo y luego “Nada de Nada”.

Un saludo Mario de tu amigo Manuel Gala.

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