Cartas a Mario: El presente

escribiendocartaRecupero mi escritura después de habernos visto dos ocasiones en tan poco espacio de tiempo. La verdad es que desde entonces mi estado de ánimo, de crítica, de indignación, sigue siendo el mismo o aún peor si cabe. Es difícil, por no decir imposible, escribir una líneas como me gusta hacerlo de vez en cuando y no terminar hablando de la situación de este país que cada día veo más perdido y sin rumbo alguno como si fuera un barco velero que va a la deriva desde hace bastante tiempo y con unos tripulantes que les da lo mismo que cambie el rumbo o no. Además de unos viajeros que tan poco se muestran incómodos en tal situación.

Me recluyo ahora, mi estimable Mario, releyendo un viejo libro que en su día me trajo paz y sosiego, cosa que busco ahora como agua de mayo. Ese libro es “El Alquimista” del escritor brasileño Paulo Coelho. Me consta que un día hablamos de él como un tipo de lectura que no te soluciona gran cosa pero que te da frases con las que el lector puede o no estar de acuerdo y que te ponen en una situación cuanto menos de meditación.

Una de esas frases es “el hombre es feliz cuando vive el presente”. Y puede que lleve razón amigo Mario. Puede que ese sea uno de mis grandes problemas que vivo más en el pasado y preocupado por cómo será el futuro. Admíteme que te diga que el pasado nos va marcando a cada persona, nos va haciendo mejores o peores, con estos o aquellos sentimientos. El futuro es la incertidumbre, el miedo a perder lo que tienes, o el desconocimiento de lo que nos espera. El hombre, Mario, creo que no puede vivir del pasado, pero tampoco puede construir el futuro solamente desde el presente.

Cada persona tiene su baúl lleno de trozos de vida que se han ido fraguando a lo largo del tiempo y que con la edad son cada vez más numerosos y se encuentran enquistados en nuestro corazón o en nuestro cerebro como quieras, pero que son parte de nuestra existencia. Somos diferentes porque vivimos en el pasado o en el presente en eso estoy totalmente de acuerdo con mi primo Jesús. Él argumenta que el pasado no

le interesa, no le ayuda a ser más optimista y ver las cosas mejor. Pero yo digo, mi entrañable Mario, que si un hombre no mira hacia atrás y piensa en todo lo que ha sido o ha hecho, no puede tener ni presente ni futuro.

Quizá la teoría de vivir solamente en el presente sea la más práctica, la más sencilla. No mirar ni a derecha ni a izquierda. Desde luego nunca me he considerado nada práctico y probablemente será porque no dejo de mirar el pasado. De todas formas no podemos ser todos iguales, y en realidad tampoco somos tan diferentes, simplemente arrancamos de situaciones distintas y vamos sorteando los obstáculos que nos pone la vida de diferente manera.

Además tampoco creo, Mario, que todos los que viven continuamente en el presente lo lleven tan bien. El horno no está para bollos como se dice popularmente y por otra parte parece que llevemos anclados en el presente una eternidad. Esto no avanza mi querido amigo. En todo caso retrocedemos porque hemos perdido mucho tiempo en dar falsas soluciones engañando al pueblo y prometiéndole un futuro mejor. Aquí sí que estoy de acuerdo con Coelho, hay que vivir en el presente y además, eso me ayudará para que no me engañen en adelante.

Un abrazo de tu amigo Manuel Gala.

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